… To Live For My Death…
Me encuentro a solas bajo esta noche de luna llena, mirándola como si todo mi espíritu estuviera en ella, mientras junto a mí descansa el gélido cuerpo de la persona a la que he amado toda mi vida.
Bajo fríamente la cabeza para alejarme de aquel cielo que ya no será para mí por el acto que ya he empezado a cometer.
¿Por qué he tenido que matarte para hacer todo esto? ¿Por qué? ¿Miedo? ¿Celos? ¿Gusto? ¿Temor al qué dirán? Sinceramente, no lo sé y sé que jamás lo sabré, pero ahora que puedo mostrarte todo lo que siento, no voy a desaprovechar esta oportunidad que me ha dado mi destino maldito.
Sin desaprovechar mi poco tiempo, no sólo te coloco en el camastro, sino que además me fijo en el aspecto de esta oscura cueva. Aún hoy, a pesar de que hayan pasado unos tres años, me cuesta creer que en este mismo lugar, sobre este mismo camastro que hoy acumula tanto polvo y tantísimos sacrilegios Hinata pudiera hacer esto mismo que haré hoy, claro que entre su caso y el mío hay muchas diferencias.
También me cuesta creer que aquí te despidieras de su cuerpo hace dos años. Desde entonces han pasado tantísimas cosas… Pero lo que no ha pasado es justo lo que debería haber ocurrido hace trece años. Pero hoy, al fin, volveré a estar junto a ti, aunque sea de esta manera prohibida, aunque sea de esta fría y oscura manera…
Observo como si la vida me fuera en ello cada milímetro de tu fenecido cuerpo, y sin apenas pensarlo, me acerco a ti y te beso como jamás lo he hecho. Poseo tus ya fríos y flácidos labios sin dejar que mi conciencia trate de refrenarme, y como si las tinieblas de la noche duraran tan sólo un instante, me lanzo a desnudarte y a acariciar tu fornido pecho. Casi sin darme cuenta de nada en absoluto, mis ardientes labios se van deslizando por tu gélido cuerpo. Dejo que mi oscuro deseo se vaya adueñando velozmente hasta del último rincón de mi voluntad, y una vez ya he perdido el buen uso de mi raciocinio, te poseo tan salvajemente que incluso temo que venga alguien y me interrumpa justo en el momento de máximo éxtasis.
No sé si fue tan sólo un segundo, o tal vez mil años, pero en esos instantes de delirio carnal hallé el verdadero sentido de mi vida. Y ahora ese sentido ya no existe. Por lo tanto, yo ya no debo existir. El motivo de mi existencia, a pesar de habérmelo negado a mí mismo millones de veces, no era otro sino tenerte de esta sombría manera. Por eso dejé de odiarte, por eso acabé enamorado de ti, por eso resistí todo el sufrimiento que me había puesto la vida por delante… Porque este momento estaba predestinado a ocurrir. Mi vida acabaría cuando acabara la tuya, y jamás supe verlo.
Siempre creí que mi vida cobraría sentido cuando destruyera a Itachi, pero, ¿sabes? Cuando le vi muerto en el suelo, completamente lleno de sangre y heridas, no sentí nada especial, ni siquiera satisfacción. Y cuando aniquilé a Orochimaru, no estaba pensando en reducir a la nada su asqueroso y maldito cuerpo… ¡Estaba pensando en volver a Konoha y recuperar el tiempo perdido contigo!
En ese momento de revelación, me decido a mirar tu cara, y en ese breve segundo contemplo la mayor belleza que nunca jamás imaginé que podría llegar a ver. Tus ojos tan pesada y hermosamente cerrados, tu misterioso y helado rostro lleno de paz, tus labios entreabiertos… Desde ese instante no lo dudé más; todo había acabado para mí.
Rebusco entre mis pequeños bolsillos en busca de un bolígrafo y papel, y cuando los encuentro, con cierto aire teatral, me siento sobre el lugar de tu cuerpo que más secretamente he deseado y apoyo los folios sobre tu vientre para escribir las que serán mis últimas palabras:
“Tal noche de luna llena como hoy, hace 29 años, vine a este desgraciado mundo con un destino que sólo me ayudaría a desear la muerte segundo tras segundo de lenta, angustiosa y dolorosa existencia.
Por culpa del traidor de mi hermano, perdí a todos mis seres queridos en una sola noche de sangre. ¿Todos? No… Aún había alguien con vida que le daría sentido a mi solitaria y oscura vida… Ese era Naruto Uzumaki.
Nunca pude entender a ciencia cierta que tenía de especial, pero había algo en él que me llamaba peligrosamente la atención… ¿Sería su optimismo? ¿Su fuerza? ¿Su belleza? Lo ignoro, y prefiero seguir ignorándolo. Acabó robándome el corazón de tal manera, que hoy, 17 años después, puedo decir con toda la seguridad del mundo que aún lo posee.
Traté de negarme esa realidad a gritos de distintas maneras: intenté fijarme en Sakura, me dejé seducir por las ansias de venganza y de poder que me ofrecía Orochimaru, e incluso abandoné Konoha para tratar de olvidarlo todo, pero de nada sirvió. Mi única ambición mientras deambulaba por los infiernos era tenerte como te he poseído esta noche: de una manera tan desenfrenada que incluso llega a doler.
Al volver, lo conseguí, pero nada seguía sin tener sentido alguno para mí… Hasta esta noche. He tenido que comprender a base de asesinarte a sangre fría y violarte que tú eras el sentido de mi vida.
Cuando Haku intentó atacarte en aquella cárcel de hielo, sabes que arriesgué mi vida no por poner en práctica lo que Kakashi nos dijo sobre el trabajo en equipo, sino porque quería salvarte. De hecho, en el momento en el que creí que iba a morir, la única persona que estuvo en mis pensamientos fuiste tú. Nuestra rivalidad no era la de dos niños con ganas de destacar. ¡Era mi manera de ocultar mis sentimientos! Y tú, aunque llegaste a entenderme en parte, siempre amaste a Hinata, algo de lo que no soy capaz de culparte.
Por eso todo lo que ha ocurrido en los últimos tiempos… Te he utilizado para sacar mi propio provecho, te he engañado, he acabado contigo… Todo con tal de tenerte entre mis brazos una desesperada y apasionada última vez, a pesar de haber tenido que soportar el gélido tacto de la parca contaminando tu seductora piel.
Al fin acabará mi agonía. Si escribo mis últimas palabras sobre tu vientre es porque cuando acabe, tiraré el papel al suelo, me colocaré sobre ti, me clavaré mi kunai en el corazón, y, mientras me desangro lenta y dolorosamente, recordaré cada segundo que he estado cerca de ti, y cuando me llegue el asfixiante abrazo de la parca, estaré junto a ti para el resto de la eternidad, juntos en este mausoleo maldito… Y aunque tú seguramente estarás con Hinata ahora mismo, mi viaje por los infiernos sólo habrá comenzado. Pero no me arrepiento. Si tengo que sufrir todo esto para poder recordar eternamente el transcurso de mi existencia, lo acepto.
Para ponerle fin a mi vida, sólo diré que si existo por causa del amor que un día existió entre mis padres, cesaré de hacerlo por causa del amor que le tengo al hombre que yace bajo mi ya casi fallecido cuerpo: Naruto Uzumaki. Ojalá pudiera ir al lugar donde tú estás, pero eso jamás se hará realidad… Por fortuna.”
Al finalizar, lo firmo y lo arrojo lo más lejos de nosotros que me es posible, y en ese instante, sin dejar que mi moral trate de pararme, cojo con mi mano derecha mi kunai y dejo que se hunda en mí, y con el mismo movimiento lo saco. A la misma vez, me desplomo sobre lo que una vez fue tu cuerpo en vida, y mientras cierro los ojos pesadamente, siento cómo mi cuerpo se va enfriando rápidamente al mismo tiempo que mi sangre va regando todo este lugar con su color bermellón oscuro. Todo ha acabado como siempre debería haber sido: juntos…
…
…

Escribe un comentario