Oscuro deseo – Parte 9: Al fin comprendo…

Faltaban dos días para la boda entre Naruto e Hinata y Sasuke aún no había decidido si quería ser el padrino o no. Quería porque él era su amigo y ese papel siempre lo hace alguien con el que el novio tenga mucha confianza, pero no quería porque si aceptaba, se suponía que tendría que ver cómo Naruto la besaba a ella, además de que tendría que aceptar la unión.

Ni siquiera dormir en el cementerio lograba despejarle sus ideas. Y lo peor era que al día siguiente tenía que darle una respuesta al rubio. Parecía que lo único bueno que le había pasado desde hacía siglos era que por fin Sakura había terminado su encargo, y según la pelirrosa, la réplica había quedado perfecta.

Se tumbó ante la falsa lápida del rubio y nuevamente trató de tranquilizarse, pero le fue imposible. Se trataba de aquel tango que alguien tocaba allí todas las noches. Sasuke, al escucharlo, se levantó. Estaba dispuesto a descubrir quién era el autor de esa melodía y qué hacía allí todas las noches. Ya tenía una idea de dónde podría estar esa persona por el sonido, así que se encaminó directamente hacia el lugar. Aunque creía que estaba cerca, en realidad estaba más lejos de lo que creía, tanto, que le costó un buen paseo llegar.

Cuando la encontró, vio a una mujer arrodillada delante de dos lápidas, una más pequeña que la otra. Tenía el pelo recogido, menos dos mechones que le caían por los lados de la cara. Era pálida como la muerte y llevaba un largo vestido negro conjuntado con un colgante de una enorme cruz del mismo color, y por si le quedaba alguna duda, sostenía un bandoneón entre sus frágiles manos. Ella era la autora de aquella oscura canción.

Ambos se quedaron mirándose, pero aunque ella no reconoció a Sasuke, él sí lo hizo, y más cuando la mujer le preguntó alarmada quién rayos era y qué hacía allí.

- Tangoth, ¿verdad? – Afirmó más que preguntó.

- Bueno, ése es el nombre de mi grupo. – Respondió con su característica voz de mezzosoprano con ciertos matices de contralto -. Yo me llamo Ainara.

- Sasuke Uchiha. – Susurró tendiéndole la mano.

Ainara soltó el bandoneón cuidadosamente a un lado y aceptó el gesto.

- Supongo que ésta no es la primera vez que vienes.

- Ni la última. – Confirmó el Uchiha.

- Pues bienvenido al club de los góticos desdichados. – Respondió mientras le ofrecía asiento a su lado -. ¿Quieres que yo rompa el hielo?

 - Si así lo quieres, adelante.

- Antes de contarte nada, me gustaría pedirte que ésto quedara entre nosotros. Lo que te voy a contar ni siquiera lo saben mis chicos.

- De acuerdo. Mis labios estarán sellados para siempre.

- Todo empezó cuando tenía catorce años. Me había enamorado de mi amigo de toda la vida. Él lo sabía, pero no me comprendía. Creía que lo mío era un simple calentón. Pero no era así. Mis sentimientos eran maduros. No era sólo pasar un buen rato en la cama todas las noches, sino compartirlo todo.

> Pasaron los años y seguía sin hacerme caso, hasta que nos fuimos a la universidad. Él me pidió que me fuera a vivir con él, ya que iba a necesitar que alguien le ayudara a pagar el alquiler. La convivencia era perfecta, pero yo ya no podía seguir manteniéndome de piedra mucho más tiempo, así que una noche le drogué y se lo hice hasta que amaneció. Perdí toda mi inocencia esa noche, y sé que el también.

> El pobre jamás llegó a sospechar nada, ni siquiera cuando tuve que confesarle que me había quedado embarazada. Creía que el padre era el vocalista gutural de mi grupo, pero estaba tan equivocado… El bebé nació en verano, y a pesar de verlo casi todos los días, no veía su parecido con él. Le di todo el amor que no pude darle a su padre, pero de nada sirvió… Pocos meses después cogió una meningitis tan grave que no pudo soportarla…

En ese momento, Ainara comenzó a llorar. Tan solo de recordar cómo había tenido que enterrar a su pequeño en plenas navidades le rompía el alma. De hecho, recordaba cómo el cielo había llorado lágrimas heladas durante todo ese día.

Poco después sacó un pañuelo negro y se limpió sus lágrimas con orgullo para seguir con su historia.

- Desde ese día me alejé de él y me centré en la música y en mis estudios. Había sido inmensamente feliz en mi soledad hasta que recibí una llamada de teléfono hace cinco años. Era él… Los del hospital donde estaba ingresado se habían puesto en contacto conmigo porque necesitaba un donante de corazón, y al ser casi improbable encontrarle uno compatible por su grupo sanguíneo, él había decidido que me avisaran para pasar las últimas horas juntos.

> Me fui tan de repente de la caravana de la gira que estaba haciendo en ese momento que mis chicos creyeron que me había vuelto loca. Tardé un buen rato en llegar al hospital, y cuando lo hice, subí lo más rápidamente que pude hasta su habitación. Cuando entré, me lo encontré tan débil que sentí deseos de irme, pero estaba despierto, y con un débil susurro me obligó a quedarme.

> Me senté a su lado, y él, haciendo un gran esfuerzo, cogió mi mano y me miró a los ojos. En ese momento me dijo que estaba profundamente arrepentido por haber sido un completo gilipollas y haberme ignorado todos aquellos años. Yo, conmovida, le confesé en ese momento que mientras vivíamos juntos, le drogué una noche para hacerle el amor, y que por esa noche me había quedado embarazada.

> El pobre estaba que no se lo creía… Después de aquéllo creía que me odiaría, pero en realidad me dio las gracias. Incluso me dijo que tendría que haberlo hecho sin drogarle, así le hubiera ahorrado el mal trago de darme explicaciones. Estuvimos callados unos segundos, y poco después me dijo que siempre me había amado y que aún lo hacía, y que si yo todavía lo amaba, me suplicó que me acercara a él y le diera el primer y el último beso. Acepté, y entre lágrimas me acerqué a él. Sé que justo cuando nuestros labios se unieron, su corazón no lo soportó más y murió.

Cuando Ainara terminó de contar su deprimente historia, ambos estuvieron callados. Sasuke, como buen fan de Tangoth, sabía lo que aquéllo había supuesto para el grupo. Los tres discos que fueron publicados tras aquella muerte se alejaron por completo del rock gótico asequible para el gran público y se introdujeron de lleno en un dark metal tan extremo que sólo un puñado de valientes enfermos mentales eran capaces de oír esos trabajos sin sentir la necesidad de cortarse las venas o clavarse un kunai en el corazón. Aunque los críticos empezaron a despotricar al grupo de lo lindo, los fans les salían de debajo de las piedras, y era prácticamente imposible conseguir entradas desde un mes antes de cada concierto.

De hecho, Sasuke se encontraba entre el grupo de dementes que adoraban a los nuevos Tangoth. La variante de la técnica de la bella y la bestia que habían popularizado era genial para su gusto, que consistía en que la voz femenina tenía que cantar a la misma vez que la voz gutural para darle a la estrofa en cuestión más fuerza oscura. Por eso, cada vez que Sasuke llevaba una de las camisetas del grupo por la calle y alguien le preguntaba por un disco anterior a Lágrimas de sangre, el Uchiha le soltaba al tipo que tenía un mal gusto impresionante por querer escuchar semejante caca de vaca, y que si quería oír verdadera música deprimente que se gastara unos cuántos yenes y se comprara el último disco del grupo.

- Bien, Sasuke, es tu turno. Desnuda tu alma como yo lo he hecho. – Le apremió la gótica acercándose las piernas al pecho.

En ese momento, el Uchiha empezó a contarle a Ainara todo cuanto sentía por Naruto, cómo fue su primera vez, cómo tuvo que darle a Hinata la declaración del rubio en contra de su voluntad, cómo había empezado a pasar las noches en el cementerio, cómo había hecho para robarle algunos besos como en el plan de Gaara o como para ayudar a la mujer a la que quería el ojiazul, y sobre todo, confesarle a la más que desesperada chica por tanto sufrimiento cómo se había arrastrado delante de su mejor amiga para que le fabricara un clon del rubio.

- Vaya… Lo mío parece un cuento de hadas al lado de lo tuyo. – Suspiró por primera vez desde hacía un rato -. Me sorprende que puedas soportar tanto dolor sin sentir deseos de morir.

- Simplemente conservo la esperanza. O si no, siempre me quedará mi muñeco.

- Creo que tendrías que irte a dormir sobre él, cielo. Tienes unas ojeras tremendas.

- No hace falta, de verdad… Además, tengo que pedirte un consejo.

- Adelante.

- Él se casa dentro de dos días y me ha pedido que sea su padrino. ¿Acepto o no?

- A ver, déjame pensar… Después de obligarte a darle a aquella chica una carta donde se declaraba, invitarte a la fiesta que dio para celebrar que estaban juntos, rechazarte, arrastrarse para protegerla y hacerte confesar delante de un juez y de su nena que siempre le quisiste, ¿me estás diciendo que quieres ser su padrino? Sasuke, si aún te queda algo de dignidad y orgullo, rechaza su petición. Por muy amigo tuyo que sea, no tiene el más mínimo derecho a hacerte sufrir, y si aceptas, tendrás que ver cómo se besan delante de tus narices. ¿Verdad que sufrirías si vieras esa escena?

El moreno sólo se limitó a asentir con la cabeza.

- Bastante has pasado ya con ese ingrato… Sé que es difícil olvidar, pero lo mejor para todos será que te conformes con ese muñeco y dejes que sea feliz. No es lo mismo, pero todos serán felices.

Ainara vio cómo Sasuke había derramado algunas lágrimas. La chica le ofreció protectoramente su gran pañuelo negro y lo acercó a su cuerpo para abrazarlo maternalmente.

- No te preocupes. Llorar es natural. Todos lo hacemos, sobre todo si nos dicen una verdad como ésa… ¿Estás más tranquilo?

- Sí… – Logró articular a duras penas.

- Te acompañaré hasta donde vas a descansar todas las noches. ¡Vamos!

Tras un buen rato, llegaron, y Sasuke se tumbó cómodamente, pero antes de que Ainara se fuera, le preguntó su edad.

- ¿Me dejas tu mano?~ El Uchiha se la ofreció, y sin que ninguno tuviera que decir su edad, la chica le dijo que tenía dos o tres años más que él.

- Por cierto, ¿podrías seguir tocando?

- Si eso te hace feliz, lo haré.

Poco después, Ainara lo dejó a solas con el falso Naruto y cerró sus párpados con delicadeza. El sueño no tardó en llegar, y mientras Morfeo le iba invadiendo, Sasuke comprendió porqué se sentía mejor al lado de aquella extraña mujer.

El comienzo del día le sorprendió de aquella manera tan especial, y mientras se adaptaba a la creciente claridad, se incorporó y decidió irse a casa antes de que el sol se animara a salir.

Llegó poco después con una arrogante sonrisa en los labios. En cuanto fuera una hora decente para llamar por teléfono, llamaría al rubio y le diría que no sería su padrino, y que se fuera buscando otro, porque él ni siquiera se dignaría a aparecer en la boda. Y poco después, Sakura iría a su casa a entregarle la réplica. En cuanto la pelirrosa abandonara la casa, pensaba estrenar su nuevo clon inerte de aquella manera tan sensual que se le insinuaba en sueños.

Cuando terminó de desayunar, realizó la llamada, y la verdad era que la reacción del rubio había sido buena pero extraña. Y lo mejor era que poco después había ido Sakura con una enorme caja marrón cargada sobre un carro. Aunque Sasuke sabía lo que había dentro, cualquier otro que viera la caja creería que era un frigorífico. Nada más alejado de la realidad.

- Sasuke, ¿estás en casa? – Preguntó la pelirrosa tocando en la puerta.

El ojinegro se apresuró a abrirle la puerta y hacerla pasar.

- Uff… No te imaginas lo que pesa… Creo que se parece al original hasta en eso.

- ¿Te ayudo?

- Sería genial.

Sasuke la ayudó a dejar la mercancía en su casa, y cuando terminó, ambos se sentaron en el sofá, y mientras comían pastas de té, hablaban del invento.

- Creía que hacer un clon como el que me encargaste era difícil, pero la verdad es que ha resultado mucho más fácil. Y además me ha quedado mucho mejor de lo previsto. A simple vista, realmente parece que es Naruto durmiendo.

- ¿Qué hay de los extras? – Preguntó Sasuke interesado.

- Bueno, dentro de la caja hay otra más pequeña donde he incluido la pomada universal, un perfume especial, una pomada erectora, otra dilatadora y otra para endurecer los pezones. Además, hay una esponja para secarlo después de usarlo y una pomada que devuelve al muñeco a su estado original. De todo esto hay cinco. Si alguna vez se te gastan…

- Bien. ¿Hay manual?

- Sí. Muy escueto. Es que… Para poner a cada momento “introduzca su pene por el ano del muñeco.”…

- Bien. Ayer ingresé tu dinero en la cuenta corriente que me diste. Si los del banco se dan prisa, pronto podrás tenerlo.

- Estupendo. Como está todo resuelto, yo mejor me voy. Seguro que quieres estrenarlo y… ¡Bueno, que lo disfrutes!

La pelirrosa se fue y Sasuke se dirigió a la caja. La verdad era que aquella frase que había dicho Sakura era bastante realista y excitante. Abrió la caja y vio a aquel muñeco tan realista.

- Naruto… – Se oyó suspirar.

Era tan parecido al real que nadie que lo viera pensaría que eso era un muñeco. Se parecía hasta en el mínimo detalle al real, sobre todo en la ropa, ya que Sakura había logrado conseguir su ropa de los doce años para su talla actual.

Sacó la cajita que había dentro y la puso encima de la mesita del salón. Buscó el manual de instrucciones y un bote de pomada dilatadora. Como tardaba 20 minutos en hacer efecto, no dudó en llevar al muñeco a su cama, tenderlo boca abajo, desnudarlo y aplicar la pomada tal y como indicaba el manual.~

“‘Introducir los dedos untados en pomada en el ano del muñeco’. Esta Sakura… Está hecha una profesional.”

Tras la excitante maniobra, Sasuke lavó sus dedos y se desnudó rápidamente para comenzar a disfrutar de una buena sesión de preliminares. Cuando estuvo de vuelta en la cama, hizo lo mismo con el rubio mientras lo empezaba a devorar.

~ por Reika Haiducci en 24/10/2008.

3 comentarios to “Oscuro deseo – Parte 9: Al fin comprendo…”

  1. wow… wn una sola noche me lei todos tus escritos… me sorprende la semejante cantidad de imaginación que tienes y sobreo todo para llevar los detalles, de veras que tienes el don para llevar a las personas a vivir la fantasia… ojala que pronto saques nuevos relatos por que la neta estan muy padres… un poco tristes pero me encantan, tienes un gran talento

  2. huuuuuuuaaaaaaaaaaaaaauuuuuuuuuuuuu¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

  3. GUACALA AMOR YAIO

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