Mi dulce Sakura

Banda sonora de Mi dulce Sakura

Gone with the sin (O.D. Version) – H.I.M.

ADVERTENCIA: Este fic contiene necrofilia (amor por los muertos), así que si no te gustan esta clase de fics o eres muy sensible, te recomiendo que no lo leas por el bien de tu integridad moral.

Era una fría noche de invierno. Hacía bastante frío, y la luna sonreía macabramente en aquel cielo tan negro lleno de estrellas.
Si la noche era siniestra, el lugar donde estaba Kakashi lo era aún más. El viento en su constante susurro movía las ramas de los cipreses que allí había, y las almas perdidas vagaban entre aquella multitud de cruces, lápidas y ángeles. Algunos anónimos, otros conocidos, pero nadie era como la persona por la que Kakashi estaba allí.
Estaba frente a la roca que indicaba que ella estaba allí. Era una lápida que, aparte de tener escrita su nombre, la fecha de nacimiento y de defunción; también tenía grabada el símbolo de la familia a la que pertenecía la difunta y un epitafio.

“Sakura Haruno
1991 – 2007
Deseada por la vida y por la muerte
su mandato no rechazaste
Te fuiste con el pecado,
con tu amor rosado.”

Se quedó mirando hacia allí durante un buen rato, hasta que se decidió a hacer lo que tenía planeado. De repente, empezó a cavar en el lugar donde estaría su bella pelirrosa, y sólo paró cuando encontró la tapa de su ataúd, marrón, como la inmensa mayoría.
Cuando la caja salió a la superficie y la abrió, comprobó que la belleza de su hermosa kunoichi no había cambiado en absoluto. Era como si sólo estuviera dormida en lugar de ser una santa difunta. Su delicioso aroma volvía a inundar el aire, aquel aire que estaba respirando Kakashi en ese momento. Lo único malo de ese momento es que no podría ver los jades que tan loco de amor le habían vuelto, pero aun así, volvió a sentir aquel fuego que Sakura le hacía sentir cuando estaba a su lado.
Por suerte, el hombre fue previsor al planear su locura, así que reservó una habitación en el mismo hotel donde pasaron su primera vez, pero no en cualquier habitación, sino exactamente la misma donde pasaron esa noche. Además, el hombre lo calculó todo tan fríamente que sabía cómo dejar a su dulce flor en la habitación y luego entrar en el hotel sin levantar sospechas. Tal vez lo hizo todo así porque en el fondo de él sabía que volver a ver a Sakura haría que su pasión por ella reviviera enérgicamente.
La sacó de la caja donde sólo había permanecido unas escasas horas, y cogiéndola en brazos, empezó a saltar para llevarla lo antes posible al lugar donde se entregó a él, pero ese día sería diferente. Él se entregaría a ella.
Llegó un rato más tarde, y entrando en la habitación por la ventana, dejó a la chica sobre la amplia cama, cuyas sábanas eran tan rojas como los labios de la pelirrosa. Una pequeña parte de él le estaba diciendo que lo que iba a hacer, además de estar mal, era asqueroso, pero el resto le estaba ordenando que volviera a amarla una sola vez, a modo de despedida. De todas formas, tuvo que separarse de su adorada pelirrosa para cumplir con su plan.
Diez minutos más tarde estuvo nuevamente en la habitación, acompañado por su extrañamente bella Sakura. La luz tenue, la oscuridad de la noche de fondo, el color fuego de las sábanas, incluso la propia belleza de la chica le estaba induciendo a hacer aquéllo, pero su moralidad trataba de impedírselo, algo que no podía hacer, porque Kakashi ya se había acercado a aquellos labios tan rojos y perpetuó aun más el eterno sello que tenían.
Empezó acariciando sus redondeados hombros mientras aquel sello se iba haciendo aun más eterno de lo que ya era. Viva o muerta, amaba a Sakura. Esa chica que le había robado el corazón por el resto de la eternidad.
Tenía que reconocer que había luchado por ella como nunca había tenido que luchar por nadie, pero aquel esfuerzo mereció la pena, porque mantuvieron una hermosa relación que duró tres años, y que seguramente en el más allá iba a continuar. Sabía que si en ese momento Sakura hubiera estado viva, no le hubiera negado al hombre lo que estaba haciendo, es más, incluso lo hubiera aceptado.
Dejó que sus labios bajaran hasta la clavícula, y mientras ellos se encargaban de hacer que la piel de Sakura volviera a arder por Kakashi, sus manos fueron bajando lentamente la cremallera de vestido rosa que le habían puesto en la funeraria. Cuando la tela rosa dejó de cubrir la fría y pálida piel de la dulce e inocente difunta, el hombre se quedó contemplando su misteriosa belleza. Vista así, parecía una chica de lo más inocente y pura que podía existir, pero él sabía mejor que nadie cómo era la verdadera Sakura. Aun así, al verla tan frágil e indefensa sus deseos de poseerla aquella noche aumentaron. Realmente, el deseo que había nacido en él era un deseo muy fuerte, que no se sentía preparado para controlarlo, y aunque lo estuviera, no podría hacerlo.
Sin apenas darse cuenta, Kakashi ya había despojado a su pequeña flor de la pequeña prenda que tapaba sus voluminosas curvas. Sus labios bajaron hasta ellos y besaba uno de ellos con ansia, mientras el otro estaba recibiendo unas caricias de lo más ardientes. Le encantaba hacer eso. Siempre le había gustado, pero en aquel momento la caricia le gustaba aun más. La que hasta hace un sólo momento era piel fría, se había vuelto una piel ardiente, llena del deseo que había dejado Kakashi en ella.
Bajaba tan rápido que poco después la dulce chica ya estaba desnuda y a su merced. Las yemas de sus dedos hacían que sus caderas volvieran a arder de deseo, y por una sola vez, los labios del peligrís estaban alejados de su pecado, suspirando muy levemente el nombre de aquella mujer.
Kakashi no pudo frenar sus deseos por más tiempo, y entonces, dejó que las yemas de sus dedos se acercaran al bosque prohibido de la pelirrosa, y hasta que no notó que la zona estaba lista, no hizo que sus dedos revivieran lentamente la cavidad que tanto le gustaba de su kunoichi, aquélla que le hacía perder el control de sus actos, al igual que esa noche.
Cuando sacó sus dedos de la cavidad, liberó a su descontrolado ardor para que ocupara su lugar. Al principio, las caderas de Kakashi se movían muy suavemente, mientras el contacto de aquella piel tan fina con la suya hacía que su respiración empezara a agitarse. Pronto, aquella sensación empezó a saberle a poco y se movió más rápido, mientras se acercaba peligrosamente al momento que tanto ansiaba.
No se hizo esperar, ya que poco después, su dulce y tibio líquido empezó a inundar el interior de Sakura, mientras él no podía evitar gemir su nombre, exactamente, al mismo ritmo veloz y ansioso que marcaban sus caderas. Cuando se cansó de escuchar su propia voz, dejó que sus labios se acercaran a uno de los pechos de la chica para empezar a morderlo, mientras aquella sensación se mantenía tan intensa como antes.
Explotar dentro de aquella indefensa Sakura le resultaba tan placentero que no existía manera alguna de contener sus gemidos de una manera duradera, porque siempre acababa perdiendo el control por el roce de su piel. Además, el hombre aferraba tan fuertemente sus caderas y profundizaba en ella tan salvajemente que le resultaba imposible controlarse.
Sólo pudo hacerlo cuando el cansancio se adueñó de Kakashi. Se derrumbó sobre el cuerpo de su pequeña mientras permanecía dentro de ella sintiendo toda aquella ola de sensaciones que tanto le había agradado. La indefensa Sakura le volvía loco de remate, y le encantaba estar así de loco. Tanto que incluso estuvo más tiempo del normal profundizando en la erótica herida de su amada. La sensación de placer que había tenido era lo que siempre había soñado tener y nunca tuvo. Poseer a alguien tan sumisa que ni siquiera mostrara señas de placer. Ése era su sueño, y la difunta Sakura era esa realidad.La silueta de su cuerpo y el suyo coincidían, haciendo que la labor de regular la respiración resultara tan placentera como todo lo que había hecho anteriormente. Su pecho cuando estaba lleno de aire acariciaba el de Sakura, y cuando se vaciaba, el hombre solía emitir un suspiro de placer, como si aquella piel fuera la causante de su locura amorosa. Le costó bastante volver a la normalidad, y al rato, cuando al fin lo consiguió, se quedó profundamente dormido sobre ella.
Los primeros rayos del sol de aquella mañana de resaca fueron los encargados de despertar a Kakashi. Abrió muy lentamente los ojos, mientras el hermoso sueño que había tenido se repetía una y otra vez.
En el sueño, su dulce Sakura no había muerto. Estaba tan llena de energía como siempre, como poco antes de morir. Se vio a sí mismo con su tierna chica, paseando cogidos de la mano por toda Konoha, y cuando llegaron al bosque que había cerca de allí, ya había caído la noche. Entonces, Sakura se sentó y dijo:
- Gracias por lo de esta noche, Hatake.
El hombre se quedó asombrado. Sabía que Sakura se refería a lo que le había pasado desde que la sacó de su cárcel eterna. Nadie en su sano juicio le hubiera dado las gracias, menos ella.
- Sabía que me querías de verdad, aunque todos decían que sólo querías usarme para pasar el rato.
- ¿Pero qué dices? Sakura, lo que he hecho está mal.
- Si te refieres a despedirte de mí como tú y yo sabemos – siguió susurrando mientras tumbaba al hombre en el césped para colocarse ella sobre él -, te aseguro que me gustó menos por el pequeño detalle de que yo estoy muerta.
- Créeme, estuvo mal. Me arrepiento.
- No digas eso, Hatake – susurró mientras le besaba lenta y profundamente – Sabía que acabarías así, cielo. No me importa, de verdad. Te aseguro que yo hubiera hecho lo mismo.
El hombre se dejó llevar por el dulce beso de su amada, y cuando recobró la razón, le preguntó por qué había muerto.
- Hatake, no te lo puedo decir. Lo que sí puedo decirte es que fue alguien que estaba muy celoso de nosotros y de nuestra felicidad.
- ¿Cómo te mató?
- Cuando me vistas y me limpies lo verás.
De repente, amaneció, y entonces, fue cuando Sakura le dijo que volvía a la realidad, y que él debería de hacer lo mismo, pero en el momento anterior a que Kakashi se despertara, su tierna kunoichi le dijo que se volverían a ver por la noche.
Cuando sus ojos estuvieron abiertos por completo, lo primero que vio ese día fue a su pequeña flor bajo él, llena de paz. Estaba totalmente desmaquillada, a diferencia de como estaba hacía horas. A Kakashi le gustaba verla así, al natural, tal y como era bella. Sakura no necesitaba maquillaje para estar más guapa, pero estaba acostumbrada a llevar un pintalabios rosa, menos en los últimos tiempos, que llevaba brillo de labios con un sabor a chocolate bastante ardiente, al igual que sus besos.
Se separó lentamente del cuerpo de su amada y fue al baño. Se lavó la cara, se duchó y se vistió de una manera lenta, llena de tranquilidad. Era sábado, y el hombre no debía ir a ningún lado, así que no tenía prisa para nada, menos para empezar a investigar lo que le había ocurrido a su bella flor.
Se acercó lentamente a ella, y cuando sus labios estuvieron a escasos milímetros de los de ella, cerró los ojos lentamente y la besó de aquella manera tan tierna que usaba para darle a Sakura los buenos días de una manera agradable.
Al separar sus labios, se dio cuenta de que se había acercado a ella para limpiarla, así que el hombre cogió su mochila y sacó un paquete de toallitas de las que se usan para limpiar a los bebés. Después, sacó una toallita de allí y con ella comenzó a limpiar el cuerpo de su kunoichi. Lo primero que limpió fue su intimidad, que el hombre había inundado con sus fluidos, y cuando terminó, hizo lo mismo con todo su cuerpo.
Su hermosa Sakura tenía un aroma lleno de inocencia, tal y como le gustaba al hombre. Nuevamente, aquel dulce aroma llenaba sus pulmones delicadamente, haciendo que Kakashi sintiera aun más cerca a su frágil amada.
Al terminar de limpiarla, comenzó a vestirla, pero se llevó una desagradable sorpresa al darse cuenta de que en uno de sus brazos había la señal de un pinchazo. No se había vacunado recientemente, así que eso sólo podía significar que le habían inyectado algo letal.
Trató de recuperarse del descubrimiento, y cuando notó que más o menos lo estaba, continuó vistiéndola lentamente, observando y acariciando detenidamente cada rincón de ella. La amaba, y dejarla sin ella de repente era una carga muy pesada, pero él estaba dispuesto a asumirla para que todos supieran que Sakura le había vuelto más fuerte de espíritu de lo que ya era.
El conjunto que llevaba no le gustaba demasiado al hombre, pero no podía cambiárselo, ya que había traído de todo menos ropa para ella. De todas formas, su dulce Sakura era y estaba bellísima, y más cuando le puso aquel vestido rosa y la maquilló con las pinturas que había llevado el hombre.
Ciertamente, el brillo de labios le sentaba muy bien a Sakura, y el peligrís no pudo resistirse a su seductor efecto. La besó por última vez, llena de calor y ternura. Los labios del hombre se quedaron presionando los de ella un buen rato, y cuando quiso separarse, lo hizo muy lentamente, mientras el dulce y ardiente sabor de la chica reverberaba en cada milímetro de su piel.
Después del beso, se quedó mirándola. La hermosa visión de su pequeña gran mujer le seducía por completo. Todo hacía que estuviera realmente preciosa, incluso el maquillaje. Estaba tan guapa que por unos momentos Kakashi planeó dejar la vía ninja y empezar a trabajar como maquillador, pero poco después, la idea desapareció.
Al salir de su trance, cogió nuevamente a la chica en brazos, y saliendo por la ventana, la llevó al lugar donde debía estar. Al llegar, la depositó suavemente en su caja, y mientras ponía la tapa, la observaba detenidamente. Aquélla sería la ultime vez que vería a su hermosa Sakura, así que el resto de su vida tendría que vivir de recuerdos, a menos que se volviera a enamorar.
Al llegar a casa, dejó sus cosas sobre el sofá y se tumbó en su cama. Los eróticos recuerdos de la noche anterior le invadían. Su dulce Sakura era demasiado sensual para él. Realmente era una preciosidad, su hermosa preciosidad. De repente, al abrir los ojos, sintió la enorme curiosidad de empezar a mirar en la agenda de su querida Sakura. No tenía la sospecha de la infidelidad, pero aun así, cogió el pequeño libro de tapas duras rosas y empezó a mirarlo.
La mayoría de las personas que estaban en la agenda eran chicas. Hinata, Ino, Tenten, Temari… Incluso estaba Ainara, la recién llegada a la villa. Los únicos chicos que había en su agenda eran Sasuke y Naruto, pero se quedó sorprendido al ver el número de Iruka. No sintió celos, ya que Kakashi no era dado a esas cosas, pero sintió deseos de llamarlo.
- Hola, Iruka…
- ¡Kakashi! ¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás?
- Regular… ¿Te has enterado de lo de Sakura?
- No. ¿Qué le ha pasado?
- Ha muerto.
- Lo siento… ¿Quieres que vaya a tu casa?
- Sí. Me gustaría hablar contigo. La verdad es que me ayudaría.
- De acuerdo. Ahora voy hacia allí.
Iruka vivía lejos, así que Kakashi se aburriría bastante hasta que llegara su amigo, así que al hombre no le quedó nada mejor que usar su imaginación, pero sin él saberlo, iba a conocer la verdad.
Sakura e Iruka habían creado una relación de amistad bastante buena después de la escuela de ninjas, tanto, que a veces se citaban para hablar de sus cosas y ayudarse mutuamente. Entonces, hacía dos días, ellos se citaron para lo ya comentado en el mismo lugar de siempre, el Ichikaru.
Nada más llegar, Iruka empezó a investigar en la vida privada de su ex alumna con sus preguntas.
- ¿Cómo estás con Kakashi?
- Estoy estupendamente, pero me gustaría contarte algo. Necesito tu consejo.
- Cuéntame. Sabes que te escucho.
- Verás, Iruka… Sabes que sólo tengo dieciséis años, pero es que me gustaría hacer que lo que Kakashi y yo tenemos pase a ser algo más serio.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Quiero casarme.
El hombre se quedó asombrado al oír las palabras de Sakura, pero lo cierto era que las había dicho en serio. Deseaba dar el paso, a pesar de haber estado sólo tres años con el hombre. Se sentía preparada, y sabía que Kakashi la haría feliz hasta el último de sus días.
- Entiendo… Es normal. Alguna vez tenía que llegar el momento, pero no imaginé que te llegaría tan pronto.
Sakura era totalmente incapaz de captar el doble sentido que escondían las palabras de Iruka. Confiaba ciegamente en él, y eso hacía que el hombre no pareciera peligroso, pero en realidad sí lo era. Quería eliminarla del camino que le llevaba hasta Kakashi costase lo que costase. Ese costase incluía la palabra matar, así que desgraciadamente, Sakura estaba sentenciada.
Los fideos a los que la había invitado el hombre estaban deliciosos. El intenso sabor a pollo que tenían era delicioso, tanto que incluso parecían hechos en un restaurante de lujo y no en el Ichikaru. Y luego, el sake también estaba delicioso. Tal vez sea cierto que cuando lo compartes, sabe mejor.De repente, empezó a sentirse mal, así que Iruka pagó y la llevó hasta su casa para que descansara, pero su ego maligno despertó en ese momento. Estaba débil. Ése era el momento perfecto para acabar con ella, aquél que seguramente nunca se iba a repetir.
Al llegar, la dejó delicadamente sobre su cama, mientras el hombre se acercó al cajón de su mesita de noche y sacó una jeringuilla bastante grande. Contenía una mezcla entre somníferos y droga bastante potente, tanto, que con todo el contenido podría haber matado a media Konoha si hubiera querido, pero de allí sólo le interesaba acabar con Sakura.
El alcohol le había sentado tan mal que se desmayó, y justo en ese momento, Iruka le inyectó el mortal líquido. Después, lo tuvo tremendamente fácil. Llamó a la ambulancia, y alegó que se la había encontrado en la calle. Nada más.
Los médicos sabían que Sakura había muerto por sobredosis, pero al saber que Kakashi era su novio, decidieron no contarle. Sería terrible que le contarán que su novia era una drogadicta, pero por desgracia, esa casi mentira la había creado Iruka.
El profesor no sabía qué era peor: hacer pasar a Sakura por drogadicta, y en caso de que lo fuera, de los besos de Kakashi, de su piel y del chocolate; o matarla. De todas formas, el hombre ya estaba cerca de su objetivo.
Tocó en la puerta de la casa de su amigo, y poco después, Kakashi le abrió. Iruka pasó lentamente y se sentó frente a la mesa de la cocina, y el peligrís, siguiendo el ejemplo de su invitado, hizo lo mismo. En ese momento, al moreno sólo le salió una pregunta fingida.
- ¿Cómo estás?
- La verdad es que mal… La echo de menos. Creía que podría vivir sin ella, pero estaba equivocado.
La cercanía de Kakashi hacía que Iruka perdiera el control de sí mismo, y en ese momento, decidió destapar la verdad que haría que el peligrís cayera en el sucio chantaje del hombre.
- Lo sé todo – dijo en un susurro.
- ¿El qué sabes? – preguntó Kakashi asombrado.
- Lo que hiciste ayer con Sakura.
- No, Iruka, te confundes. Yo ayer no pude hacer nada con Sakura – apuntó de una manera bastante contundente.
- La desenterraste y la llevaste a un hotel. ¿Sigo?
El hombre se derrumbó y comenzó a llorar muy suavemente, mientras Iruka comenzaba a contar todo lo que sabía.
- Vi como la desenterraste y te la llevaste. Sé que después lo hiciste con ella – dijo con un marcado resentimiento en estas palabras -, y que por la mañana la dejaste allí.
- ¿Cómo lo sabes? – susurraba apenado el peligrís -. Si no sabías que Sakura murió, ¿qué hacías en el cementerio?
- Kakashi, yo… Te estaba espiando…
En ese momento, Iruka sacó fuerzas de donde no las tenía y dejó a Kakashi acorralado entre su cuerpo y la pared.
- ¿Quieres que te cuente toda la verdad?
El peligrís no habló, pero su mirada dejaba claro que quería saber qué había sido de su dulce pelirrosa.
- Yo la maté, Kakashi. Por ti. Estaba harto de veros tan juntos y tan felices. Yo te quiero sólo para mí. ¿Entiendes?
Kakashi esquivó los labios de Iruka, pero seguía acorralado, así que prefirió alargar la charla.
- ¡Sucio asesino! Sakura no se merecía eso que le hiciste. ¡Ahora yo también estoy sufriendo, y en cuanto me sueltes, voy a ir a la policía para que te pudras en la cárcel!
- Si haces eso, yo también haré lo mismo. Declararé que lo que hiciste con Sakura ayer fue necrofilia pura y dura, y sabes que si declaro, tú también acabarás en la cárcel.
Kakashi empezó a preocuparse de verdad por todo lo que estaba diciendo Iruka. Era cierto, podía meterlo en la cárcel con su testimonio, y el hombre no quería estar allí. El moreno intuyó lo que estaba pensando su adorado peligrís, y en ese momento, dijo las palabras que abrirían el infierno de Kakashi.
- Mis labios estarán sellados para siempre si me haces tuyo ahora mismo, Hatake.
El peligrís se quedó más que pasmado, como él solía decir, pero la verdad era que no tenía otra alternativa. “Entregarse” a Iruka y callar para siempre… Ése sería el alto precio por amar a quién no debía… Su dulce y difunta Sakura.
Dejó que los labios llenos de hiel del otro hombre se acercaran a los suyos mientras hacía el enorme esfuerzo de imaginar que Iruka era Sakura, pero todo esfuerzo fue en vano, y peor sería al saber que aquélla no sería la última vez.
Esa noche sufrió como no había sufrido en su vida. El placer físico era lo único agradable que le daba la estrechez de Iruka, pero no se podía comparar ni por asomo a la calidez llena de ternura de Sakura, aquélla que tanto extrañaba en ese momento. Kakashi había empezado a odiar con todas sus fuerzas al hombre. Iruka no se conformaba con callarse si él hacía lo mismo. No, el señorito Iruka quería tener a Kakashi sólo para él, pero no sólo una noche.
Habían pasado dos años desde aquella terrible noche. Aunque había “compartido” con Iruka todo lo habido y por haber, el hombre seguía odiando con fuerza asesina a aquel hombre, aquél que lo había dejado hundido en lo más hondo del más oscuro infierno que cualquiera pueda llegar a conocer. Estuvo a punto de empezar a beber y a drogarse, y el único momento que le devolvía parte de la felicidad del pasado era cuando iba a visitar a la pelirrosa. Iba todas las semanas, siempre con un hermoso ramo de rosas rojas para ella y cientos de confesiones que no se había atrevido a compartir con nadie más.
El diálogo que mantenían difunto en vida y viva en muerte era bastante extraño. Kakashi, ante su lápida, que ya estaba empezando a deteriorarse por el tiempo; le contaba a Sakura todos sus miedos y temores, además de los sentimientos que sentía por ella, tan fuertes como en vida. Entonces, por la noche, en sueños, Sakura le respondía, y la verdad era que la chica no solía equivocarse.
Ésos eran los únicos momentos de felicidad del hombre, porque el resto del día estaba sometido a los caprichos del moreno, pero un día, después de haber tenido un sueño hermoso con Sakura, como todos los días desde el de su muerte, se decidió a acabar con aquéllo de una manera algo cobarde, pero era lo mejor que podía hacer por su propio bien.
Casualmente, ese día le tocaba ir a visitarla, y entonces, empezó a preparar aquel ritual que tanto le agradaba. Le compraría el mejor ramo de rosas rojas que encontrara en toda Konoha, y poco después, se arreglaría y perfumaría de tal manera que si su Sakura estuviera viva, se tiraría sus brazos para besarle apasionadamente.
Cuando terminó todo este ritual, al anochecer, Kakashi se dirigió al cementerio con el ramo, y sólo lo soltó cuando estuvo ante su lápida y empezó a contarle su problema.
- Hola, Sakura. Ya sabes que estoy mal. Sabes que Iruka tiene la culpa, pero en esta semana, la cosa ha ido a peor. Se ha vuelto un caprichoso, y me quiere tener en casa a todas horas, y cuando me obliga a hacerlo es peor aún.
> Todavía te amo, Sakura, y por eso sufro cada vez que le tengo delante. Sé que lo me hiciste imaginar ese día era la verdad. Sé que Iruka es tu asesino, pero él sabe lo que pasó entre nosotros aquella noche, y por eso lo estoy soportando, pero ya estoy harto.
> Pensarás que estoy loco, pero si lo piensas detenidamente, sé que me darás la razón. Esto que estoy soportando es terrible. Desde hace tiempo no me siento una persona, si no un objeto, y es peor si te digo que sólo soy feliz cuando estoy aquí contigo. Ya no quiero ni puedo seguir soportando a Iruka, así que he decidido matarme. No tiene que ver nada con lo último que me dijiste. Estoy cansado de toda esta vida tan cruel y no encuentro el momento para reunirme contigo. Sabes que te quiero con la misma fuerza de siempre, y tal vez sea eso lo que me empuje a estar vivo.
> Todavía no lo tengo decidido, y por eso me gustaría que habláramos de ello esta noche, aunque ya me estoy imaginando lo que me vas a decir. Sé que tú también me estás esperando, así que cuando esté allí, me gustaría recuperarme de todo este tiempo contigo.
> Te echo muchísimo de menos, y muriéndome es la única manera con la que puedo volver a tenerte, Sakura. Espero que te lo pienses en serio y me digas, por favor. Y si no quieres que muera, dime el qué debería de hacer para no tener que aguantar más a Iruka.
> Creo que debería de irme ya. No olvides que te amo, Sakura, y que lo haré para siempre. Tampoco olvides lo que eres, porque eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Se levantó lentamente, y besando la lápida, se despidió de Sakura, pero esa vez sólo sería un “hasta muy pronto” bastante cercano.
Al quedarse dormido, volvió a soñar con su dulce flor. El lugar en el que estaban era precioso. Era un lugar muy soleado, cerca del mar, tanto, que la entonces feliz pareja veía cómo rompían las olas, y también veían cómo la arena llenaba sus cuerpos mientras la brisa era muy fría.Kakashi reconoció el lugar enseguida: estaban en las costas del sur de Sajalin, como aquella vez hacía tres veranos. Aquéllas fueron sus primeras vacaciones como pareja, y ambos guardaban recuerdos bastante hermosos de ellas.
- ¿Te lo has pensado? – se atrevió a interrumpir el silencio lleno de paz.
- ¿Es lo que tú quieres de verdad? – le preguntó la pelirrosa con una sonrisa.
- Sí.
Sakura sonrió al oír a Kakashi. Eso significaba que todo lo que le había dicho desde su lápida desde el día de su muerte era completamente cierto, y el hombre estaba dispuesto a demostrárselo.
- Por cierto – volvió a interrumpir aquel dulce silencio -, me gustaría preguntarte una cosa.
- Adelante.
- El día que te citaste con Iruka, ¿lo que dijiste de casarte conmigo era cierto?
- Sí. ¿Por qué lo preguntas?
- Es que me gustaría saber si todavía quieres.
- Hatake… Claro que sí, bobo – le susurró abrazándole -. Ya verás lo bien que vamos a estar ahora.
El hombre se dejó abrazar por su tierna kunoichi, mientras las olas seguían rompiendo y aquella brisa helada seguía soplando.
El sueño se le hizo tremendamente corto, y eso que el hombre estuvo durmiendo hasta las doce del mediodía, y si no llega a ser por Iruka, que estaba besándole en la oreja, no se hubiera despertado hasta la hora de comer.
- ¿Qué haces? – le preguntó con un tono fingido de agrado.
- Darte los buenos días, Hatake.
El peligrís tuvo que soportar otra mañana más el aliento de Iruka chocando con el suyo, mientras tenía que fingir que le gustaba adueñarse del cuerpo del moreno. En todo aquel tiempo largo de sufrimiento, había aprendido a fingir tan bien que cualquiera diría que Kakashi se había acabado enamorando de Iruka, cosa totalmente falsa.
Al terminar, Iruka se separó de él y se fue a la ducha, y Kakashi aprovechó el largo rato para atar los últimos cabos de su partida. Miró en el primer cajón de la mesita de noche de Iruka y sacó una jeringuilla exactamente igual que a la que mató a Sakura con el mismo líquido. Sabía de sobra cuáles eran sus efectos, de hecho, la utilizó dos veces: una para acabar con Orochimaru y otra para acabar con Gai. El peligrís no quería matar a su amigo, pero el hombre, al estar gravemente enfermo de cáncer, le pidió ese último favor.
Se la guardó y se aseguró de coger unos guantes que taparan las yemas de sus dedos, y cuando lo tuvo todo listo, se dirigió nuevamente al cementerio para no volver más.
Se puso ante la lápida de Sakura, y quitándole el protector a la aguja de la jeringuilla, hizo que el fino metal penetrara en su piel. Se aseguró de tener los guantes puestos, ya que no quería dejar sus huellas. Sabía lo que hacía, y sabía que lo que estaba haciendo vengaría la muerte de Sakura.
Al tener todo el líquido inyectado, sacó la aguja de su piel y la tiró cerca de allí, y mientras las sustancias luchaban por hacer efecto, el hombre se quitó los guantes y los quemó. Las cenizas se esparcieron rápidamente por el lugar, borrando la prueba. Al ver cómo se alejaban las cenizas, a Kakashi sólo le quedó fingir una buena pose de asesinato y todo estaría listo.
Cuando su cuerpo estuvo de la manera que el hombre había planeado, aquella combinación de somníferos y drogas empezó a hacer efecto, y poco después, Kakashi llegó a aquella hermosa playa donde estaba su dulce flor esperándole.
- Si todo ha salido bien, estamos vengados.
Unas horas más tarde, dos forenses ya estaban allí para intentar esclarecer el caso. El moreno se sintió apenado al ver la lápida de su amiga y a su sensei muerto frente a ella. El rubio que estaba con él se dio cuenta y trató de animarle.
- Tranquilízate, Sasuke. Vamos a pillar al que le ha hecho esto a Kakashi.
- ¿Estás seguro, Naruto?
- Créeme. Esa postura y la jeringuilla me suenan a asesinato.
El ya animado Sasuke se abrazó a Naruto como sólo una pareja de novios lo haría, y después, al separarse, empezaron a preparar la escena del crimen. Aunque realmente era un suicidio, él y Naruto no se dieron cuenta de ello, porque todo lo que había allí probaba la primera impresión de Naruto, especialmente la forma con la que fue pinchada la aguja. Era imposible que Kakashi se la hubiera inyectado a sí mismo, así que el ojinegro cogió la jeringuilla y la metió en una bolsa marrón para procesarla.
A la mañana siguiente, ya se sabía que Kakashi había muerto por la droga de la jeringuilla, así que sería incinerado y enterrado con Sakura, tal y como estaba puesto en su testamento. También supieron que la jeringuilla estaba llena de las huellas de Iruka, su antiguo sensei. Naruto le llamó por teléfono, y entonces, al llegar a la comisaría, comenzó el interrogatorio.
- ¿Dónde estabas entre la una y las dos de la tarde de ayer? – preguntó fríamente el Uchiha.
- Estaba en la casa de Kakashi, duchándome. Vivíamos juntos.
- ¿Como novios?
- Sí.
En ese momento, Naruto le sacó la foto que le hicieron a la jeringuilla al procesarla y se la enseñó a Iruka.
- ¿La reconoces?
- No – dijo mintiendo, ya que él creía que le iban a preguntar por Sakura.
- Tiene tus huellas, Iruka. Confiesa. Mataste a Kakashi.
- ¡Yo no le maté! ¡Estaba duchándome!
- Ya… Y yo estaba en el Caribe tomándome un daiquiri, no te jode – respondió sarcástico el ojinegro -. Y eso no es nada… ¿Sabes que he pedido que comparen la muerte de Kakashi con la de Sakura y resulta que son casi iguales?
El hombre empezó a asustarse al escuchar que habían investigado la muerte de Sakura. Pensó que aquéllo que le estaba pasando era un castigo divino de Kakashi por esclavizarlo aquellos dos largos años, pero él no había matado al hombre y no confesaría la muerte de Sakura.
- Yo no les hice nada.
- No me lo creo, Iruka. Cualquiera que tenga dos dedos de frente sabe que Kakashi quería a Sakura, ¿y no te parece una casualidad que empezara a hacerte caso justo cuando ella murió? ¿Y por qué Kakashi iba todos los sábados al cementerio? No nos mientas, Iruka. Hay gato encerrado.
La agudez de Naruto dejó sorprendido a Iruka. Era cierto… Todo apuntaba a que ahí estaba pasando algo muy extraño.
- Bien, Iruka, ya que no nos vas a contar nada, vamos a pedir una orden judicial para procesar la casa de Kakashi. Estoy seguro de que escondes algo.
Sasuke le ordenó a Iruka que se levantara, y poco después, se fue. Cuando él y Naruto estuvieron solos, el Uchiha empezó a reflexionar sobre los pocos frutos del interrogatorio.
- Juraría que Iruka chantajeó a Kakashi, pero se nos escapa el qué, Naruto.
- ¿Por qué pedirás la orden judicial?
- Porque tiene que haber algo que pruebe que Iruka es el asesino, y también, si tenemos suerte, el diario de Kakashi.
- ¿Por qué lo dices, Sasuke?
- Porque si a mí me obligaran a estar con alguien, te aseguro que me desahogaría escribiendo.
Dos días más tarde, al obtener la orden, la pareja entró en la casa de Kakashi y comenzaron con el registro. No paraban de salir pruebas que probaban que Kakashi no era feliz con Iruka. El hombre tenía escondida en su mesita de noche una foto en la que salía con Sakura, y una caja llena de cartas de amor que le había escrito la pelirrosa.
También encontraron en la mesita de Iruka más jeringuillas como aquélla, aparte de una foto de Kakashi en una pose bastante sugerente.
- ¿Gato encerrado? – preguntó Naruto fastidiado.
- Tienes que creerme, Naruto. Sé que lo hay.
Y Sasuke no se equivocó, porque en el armario del peligrís encontró alrededor de unas 600 páginas escritas a mano y finamente numeradas. El ojinegro leyó parte de lo que había escrito en la primera página y sonrió visiblemente.
- Esta noche vas a ver que tengo toda la razón del mundo. Estas hojas son el diario de Kakashi, y por lo poco que he leído, juraría que Kakashi escondía muchas cosas.
Tal y como Sasuke dijo, cuando cayó la noche, se supieron juntos en el sofá de la casa de ambos, y cuando estuvieron cómodos, Sasuke leyó sólo el primer día.
“18-05-2007
Querida Sakura:
Este primer día sin ti me ha resultado muy duro. Sabes que no me gustan los funerales, y menos, si la difunta eres tú. Siento no haber ido, pero es que me deprimiría mucho más de lo que ya estoy.
De todas formas, voy a ir esta noche para estar a solas contigo. No te preocupes, lo tengo todo planeado, mi amor. Voy a darte la última noche. La necesitamos, sobre todo yo. Me duele mucho tener que separarme de ti, y creo que lo hago por eso.”
- Mmm… Necrofilia. Eso es un delito, Naruto.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Que si es cierto que Iruka mató a Sakura, ya tengo un motivo por el que Kakashi soportó estar con él. Iruka encubriría la necrofilia de Kakashi, y a cambio, él tendría que estar con Iruka.
- ¿Y cómo se enteró de lo que pasó con Kakashi y Sakura?
- En el día 19 lo cuenta. ¿Quieres que lo lea?
- Sí.
“19-05-2007
Querida Sakura:
Hoy ha sido un día bastante extraño. Bueno y malo a la vez. Por la mañana, al amanecer junto a ti, me sentí el hombre más feliz del mundo. Lo que pasó anoche me encantó, pero tú y yo sabemos que no se volverá a repetir. No quiero que nadie sepa nada… Menos el desgraciado de Iruka, que me descubrió.
Por la tarde me confesó que tú moriste por su culpa. Es decir, que él es tu asesino. Me acorraló en la pared e intentó besarme, pero le esquivé y le dije que iría a la policía. Entonces, me dijo que me había estado espiando y que vio lo que hicimos.Perdóname por lo que pasó después, Sakura, pero no me quedó otra solución que dejar que me besara.
Sí, él me prometió silencio a cambio de amor. Sé que te mató por celos. Hiciste que me lo imaginara, ¿verdad? Como en el sueño que tuve. Me diste una pista, y era cierta. Ahora, sé que me escuchas, pero ahora también es el momento en el que más te necesito. Sabes que nunca he sentido ni sentiré nada por Iruka, entre otras cosas, porque no me siento atraído por él. Terminamos de hacerlo hace diez minutos y él ya está dormido, así que dudo que se entere de lo que te voy a confesar.
No lo he pasado peor en mi vida. Te aseguro que no soportaba ni siquiera besarle, pero lo peor es que tuve que entrar en él. No se puede ni comparar contigo. Tú eres dulce, cariñosa, romántica, cálida; pero Iruka como mucho llega a tibio. No sé si podré soportarlo, Sakura. Dame fuerzas para confesarlo todo, o te aseguro que acabaré como tú.”
- Hay algo que no me cuadra – suspiró el rubio.
- A mí tampoco. No es lógico que Iruka haya matado a Kakashi, pero sí que se haya suicidado. El problema es que las pruebas apuntan a Iruka, y además, no tiene coartada.
- Entonces, ¿qué hacemos?
- Volver a interrogarle e investigar si hubo alguna discusión que provocó su muerte o algo parecido. Otro motivo no se me ocurre.
Esa noche, ninguno de los chicos durmió, ya que estaban tremendamente ocupados leyendo el diario de Kakashi. Evidentemente, no lograron leerlo completo, pero los 161 días que leyeron fueron más que suficientes para comprobar que lo que había escrito su sensei el 19 de mayo era cierto: sólo estaba con Iruka para ocultar su secreto, porque en realidad aún amaba locamente a Sakura.
A la mañana siguiente, Iruka ya estaba en la sala de interrogatorios. El hombre se preguntaba qué le podía haber salido mal para que lo tuvieran otra vez allí. Y en efecto, se había equivocado en algo.
- El día anterior a la muerte de Kakashi, ¿discutiste con él?
- Sí. Descubrí que guardaba cosas de Sakura.
- ¿Algo más?
- También sus cartas de amor y su diario.
- ¿El de Sakura o el de Kakashi?
- Los dos.
- No encontramos el de Sakura cuando registramos la casa. ¿Qué hiciste con él?
- Lo quemé. Ya te puedes imaginar lo que ponía – dijo con unos notables celos -. Que si qué maravilloso eres haciéndome el amor, que si qué bueno eres… Las típicas tonterías que dice una niña de dieciséis años.
Sasuke analizó la última respuesta de Iruka, y la verdad era que en ese momento había dicho la verdad. Tal y como Naruto predijo al llegar a la escena del crimen, aquéllo tenía pinta de ser un asesinato. Y para ellos lo era.
- Con estos indicios y con las pruebas, comprenderás que nadie te va a poder librar de tus cargos. Usted queda detenido por los asesinatos de Sakura Haruno y Hatake Kakashi. Tiene derecho a guardar silencio. Todo lo que diga puede ser usado en su contra – y así siguió Sasuke mientras Naruto esposaba a su antiguo sensei.
La condena de Iruka fue la cadena perpetua. Se le imputó un doble asesinato con premeditación y alevosía, además del móvil pasional. Tal y como Kakashi había planeado, su plan había funcionado, y aunque el malvado amante intentó protegerse del asesinato del que era inocente, las pruebas y la falta de coartada le convertían en el culpable.
Al terminar de investigar el caso y tras la encarcelación de Iruka, la pareja fue al cementerio a visitar a Sakura y Kakashi. Sasuke llevaba las manos metidas en los bolsillos de una larga gabardina negra de cuero, mientras Naruto llevaba vaqueros y una chaqueta naranja. El rubio depositó un ramo de lirios bastante grande ante la lápida de Sakura, y después, ambos se sentaron en el suelo y comenzaron a hablar.
- Kakashi-sensei, sabemos que te suicidaste. Al menos, las pruebas dicen que fue Iruka. Sabemos que lo hiciste por Sakura. Querías vengar su muerte y tu sufrimiento mandándolo a la cárcel, y si la acusación resulta aún más grave, podría caerle la pena de muerte. Es un genio, sensei.
Naruto también habló, y a diferencia de su novio, fue mucho más cálido.
- Me imagino que ahora que estás junto a Sakura eres feliz, Kakashi. Sé que has sufrido. Tu diario lo decía todo muy claro menos tus intenciones de suicidarte. También leímos lo que pasó con Iruka. Es algo terrible, créeme. Yo también lo viví. Por suerte, lo mío no fue tan grave.
En ese momento, Naruto lloró suavemente. Sasuke se acercó a él y le abrazó. Sabía que estaba llorando por aquel mes en el que el rubio fue el novio de Hinata. Por suerte, sólo tenían doce años y no pasaron de los besos. Si no, Naruto podría hacer acabado como el peligrís.
- Ya terminó. Ahora eres feliz. De hecho, lo eres desde hace seis años.
- Sasuke… – susurró el rubio mientras se dejaba abrazar por el Uchiha.
Se quedaron allí un largo rato, y como era de esperar, comenzó a nevar ligeramente en aquella mañana de finales de diciembre. Los finos copos de nieve se quedaban engarzados en las ramas de los cipreses que hacía dos primaveras habían visto cómo Kakashi se llevaba a Sakura para amarla por última vez. También se engarzaban en los pétalos de los lirios y en el pelo de Sasuke.
Aunque aquéllo no era un funeral, a Sasuke le vino a la cabeza un vídeo de una de sus canciones favoritas de love metal. En el vídeo también nevaba, y la canción trataba sobre una pareja que se había tenido que separar, pero que en los viejos tiempos eran felices.
El resto ya era más metafórico. Ellos eran los ángeles que lloraban sangre, los lirios eran las flores del mal que se abrían al llorar los ángeles, y su lloro también era una plegaria a la misericordia, aquéllo que no tuvo Iruka con Sakura.
Todo aquello parecía una oda a la crueldad, mientras los jóvenes que conocían la verdad se abrazaban tiernamente deseando que aquél no fuera su destino.
Al mismo tiempo, los restos de Sakura y de Kakashi descansaban juntos en el mismo ataúd, mientras sus espíritus estaban en aquella hermosa playa amándose como en los viejos tiempos. Tal y como decía el mismo grupo de love metal en otra canción, “¿no morirías esta noche por amor?”

~ por Reika Haiducci en 10/12/2007.

14 comentarios to “Mi dulce Sakura”

  1. no es justo k isieras esa historia aparte de ser muy trizte…kakashinla amaba…la amabaaaaaaaaaa…y parte,kakashi no gusta de irukaaaaaaaa…a mi me gustaba la pareja kakasakuuuuuuuuu la historia no puede terminar asiiiiiiiiiiiiiii entiendes……..:atte:haruno sakura.

  2. eatuvo muy muy bueno

  3. nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
    es muy tristeaparte sasukeno es gay tendrias mas visitantes sino escribieras en todfos le pareja kakasaku me gusta mas sasusaku oye mis plegarias porfa si lo haces recomendare esta pagina P.D:no es chantage

  4. hermoso que tierno

  5. ke tal mira kakasuku el lo mas deberias tomarlo en cuenta es la mejor pareja de naruto

  6. tu historia me llego al alma has provocado que llore te felicito por tu exelente histiria de amor

  7. te quedo hermosa eso si es amor de verdad y pobre kakashi lo bueno es que iruka ya esta en la carcel y sakura y kakashi ya son felices y estan en un lugar mejor

  8. weno la neta yo nop sep muxo sobr3 ercribir axi qu3 no t3 pu3do d3cir muxo. una cosa la n3ta a mi me dan aaco las cosas gays asi qu3 no me agan sufrirrr T.T
    3n cuanto a tu fic se me hace que podrias llegar a ser un exelente escritora solo una cosa nop te pases con las cosas gays
    vale???????????????????
    weno bye scrib3 mas ficssssss

  9. hola soy yop ota vezzz y ya que tu eres lo maximo quisiera que me dijeras como hacerle para abrir un fic igual que tu pliss me muero de ganas por escribir T.T
    Oy3 ota coxa dime como le hiciste para escribir todo eso no t3 dio ancias.
    Weno ojaala y estemos en contacto
    una pregunta crees que doy buenas criticas??????????????”’
    j3 j3 j3 lueguo me contestas va???

    3reZ lo maximisimooooooooooooo

  10. me encanta la historia de amor de sakura y kakashi llama mucha la atencion por los dos esta muy buna la historia dela pareja.

  11. ME GUSTO LA HISTORIA ESTA BUENA , ME GUSTARIA QUE ESCRIBIEERAN OTRA PERO QUE SEA DE SAKURA Y SASUKE

  12. Es re tierna y a pesar de que se haya presentado la necrofilia, el amor siempre se mostro mas fuerte!
    esta re linda la historia =)
    muy buenas combinaciones de parejas ;-)

  13. A MÍ NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO MEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE GUSTOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO ME ENCANTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  14. me encanto la historia! fue de lo mas romantico, lindo y de miedo o.o que e leido! pero es hermoso!! muy buena!! waaa >.<

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