No dejaré que te vayas – Parte 6: Dolorosamente tuyo

Banda sonora de No dejaré que te vayas

Never let you go – Dima Bilan

Cuando llegó Sasuke de trabajar, ya bien entrada la tarde, Sakura estaba cocinando lo que comerían para cenar. Nada de lo que había en la casa hacía presagiar lo que iba a pasar a continuación.
- Hola, Sakura – dijo Sasuke con una sonrisa cansada.
- ¿Qué tal?
- Estoy agotado. Hoy he tenido que pasar todos los contratos de la empresa a ordenador. Es una pesadez…
- Tranquilo – le dijo Sakura suavemente -. Te he preparado tu plato favorito.
- Gracias, cielo. ¿Me has preparado el baño?
- Sí. Te he comprado las sales más relajantes que encontré en el mercado.
Sasuke le dio un pequeño beso a Sakura y se fue al baño. Sabía que Sasuke tardaba un buen rato, y por eso, Sakura aprovechó ese tiempo para replantear la decisión que había tomado. Estaba tan indecisa que dos pequeñas lágrimas corrieron por su cara por la tensión, pero poco después, recobró el valor y decidió hacer lo que tenía pensado.
Una hora después, Sasuke salió del baño. Se sentó junto a Sakura e intentó besarla.
Antes de que sus labios tocaran los suyos, Sakura apartó la cara, cosa que extrañó a Sasuke.
- ¿Qué te pasa? – preguntó Sasuke muy intrigado.
- Sasuke, yo… Lo siento – dijo Sakura empezando a llorar -. Quiero dejarlo.
- ¿Por qué?
- No siento lo mismo que antes cuando pienso en ti. Creo que ni siquiera lo hago.
Sasuke se quedó callado durante unos incómodos segundos, y después, reaccionó violentamente.
- ¿Y esperas que me crea esa mentira? Sakura, te conozco. Lo del dolor de barriga de ayer fue mentira, y lo de que te ibas a pasar la noche con una amiga también. ¿Acaso has conocido a otro?
- No es lo que piensas. Tres años… Yo no he podido aguantar tanto tiempo amándote sin tenerte a mi lado. Al final, sin quererlo, te acabé olvidando antes de reencontrarnos. Lo siento, pero me voy.
Sakura se levantó del sofá donde estaba sentada, y después, se dirigió a su habitación.
Cuando salió, tenía dos maletas y la caja que le había dado Kakashi. Entonces, se despidió y se fue.
Tenía en mente ir a la casa de Kakashi. Realmente lo amaba, pero lo de dejar a Sasuke fue un acto de puro egoísmo. No soportaba la idea de tener que compartir una cama de matrimonio con un hombre que no amaba, y mucho menos, la idea de pertenecer a dos hombres al mismo tiempo.
Al menos, pensó ella, a Kakashi le haría bastante feliz la noticia de la ruptura. Ya no tendrían que esconderse de nadie, ya no tendrían que fingir por la calle, y lo mejor de todo. Ya no tendrían que dormir bajo diferentes techos.
Mientras Sakura iba en camino, Kakashi estaba hablando con el espía que había tenido el valor de meterse en su vida y en la de Kurenai.
- ¿Por qué me espiaste, Naruto?
Naruto estaba arrepentido por haberlo hecho, pero lo que él quería saber no había aparecido en la conversación.
- Yo no quería saber nada de tu vida ni la de Kurenai, pero quería saber si Sakura todavía estaba con ese…
- Está con él, pero no le quiere – afirmó Kakashi -. Sakura y yo nos amamos.
- ¿El qué? ¡Explícame eso!
- Ella y yo somos amantes. Por eso he hecho un plan para deshacerme del Uchiha.
Naruto se negó a ayudarle. Se defendió diciendo que él había seguido el rastro de la pareja única y exclusivamente por Sakura, y saber que ella quería a otro le obligaba a no ayudar al que la deseara.
- Naruto, estás mintiendo. Tú no has venido hasta aquí por Sakura. ¿Verdad que no?
- Ahí me has pillado…
Kakashi miró un instante hacia los ojos de Naruto y comprendió enseguida el motivo de esa visita. Como él había dicho, no era por Sakura.
- Mucha suerte. Creo que la necesitarás – dijo Kakashi a modo de despedida.
Naruto se fue, eligiendo el camino más corto para ir a la que en ese momento era la casa de Sasuke. Sakura, en cambio, había elegido otro camino más discreto, y poco más tarde, ambos llegaron a sus destinos.
Sakura tocó en la puerta, y en un instante, Kakashi le abrió la puerta. Se quedó bastante sorprendido por su visita, pero por ello no le negó la entrada.
Le ayudó a meter todo su equipaje, y cuando terminó de hacerlo, cerró la puerta, se bajó la máscara y la besó. Estuvo largo rato saboreando la boca de la chica. La había extrañado demasiado en sólo una mañana. Cuando terminó, Sakura tomó aire y le dio la buena nueva.
- He dejado a Sasuke.
Kakashi se quedó realmente sorprendido, pero poco más tarde, su estupor pasó a ser alegría.
- No sabes lo feliz que me hace eso, Sakura – dijo Kakashi acercando sus labios muy sensualmente a los de ella -. Eso quiere decir que ahora eres sólo mía, ¿verdad? No sabes lo que me alegra saber que tu alma se vuelve mía cuando te hago el amor, saber que soy tuyo a cada momento. Sakura, por fin…
El hombre acabó cumpliendo con su propósito y besó a Sakura de nuevo. Cuando terminaron, Sakura abrazó tiernamente a Kakashi y le susurró al oído muy sensualmente.
- Lo que más me gusta de ti es el hombre que demuestras ser cuando hacemos el amor. Eres salvaje, pero siempre estás atento a mis deseos.
- Claro. Dios creó a las mujeres para complacerlas. Y tú no ibas a ser menos.
- También adoro el poeta que hay en tus cartas. Es muy tierno y romántico, pero también es muy apasionado y ardiente. Ahora, lo que deseo realmente es que me susurres al oído frases como las que pones en tus cartas.
Kakashi siguió abrazado a ella, y mirándola fijamente a los ojos, empezó con su particular poesía improvisada.
- Si alguna vez hiciera algo tan malvado que mereciera un castigo, no me importaría acatarlo, sobre todo si ese castigo es atarme con cadenas a tu piel. Tu piel es suave como el terciopelo, y su aroma a cerezos me obliga a amarte. Quisiera lamerla, quisiera besarla, pero sólo puedo imaginarme como es. Deseo tu aroma de cerezos, deseo hacer mía tu piel. Entonces, yo creo que no es un castigo, sino más bien un dulce regalo.
Siguió diciéndole sus sentimientos a Sakura a través de su melodiosa voz, y poco después, volvieron a hacerse suyos.
Mientras, en la puerta de la casa de Sasuke, Naruto estaba frente a ella. Estaba dudando entre tocar y no hacerlo. Si lo hacía, Sasuke se quedaría muy impresionado, y muy probablemente le prohibiría la entrada, pero si no lo hacía, el joven se arrepentiría de no haber sido valiente. Estuvo varios segundos paralizado ante la puerta, pero finalmente se decidió a tocar.
Cuando lo hizo, estuvo otros tantos segundos esperando, y aunque su mente le pedía huir de allí, se quedó esperando a que le abrieran la puerta. Entonces, apareció Sasuke.
En ese momento, Naruto estaba tan absorto que ni siquiera se había dado cuenta del aspecto del chico. Estaba algo demacrado, pero su cara estaba igual que siempre, ocultan todo lo que había sentido al ver a Naruto vivo.
- ¿Qué demonios haces tú aquí? – preguntó bastante enfadado -. No tendrá nada que ver con Sakura, ¿no?
- No. Sólo quiero saber.
Sasuke se quedó bastante sorprendido al oír la respuesta de Naruto, pero esta vez, no pudo esconder su asombro. Como alienado, invitó al chico a pasar, pero le advirtió muy seriamente que se portara como un hombre. Naruto se sentó en el sofá que le había señalado Sasuke y entonces, empezó a hablar con el ojinegro.
- Sasuke, yo… Yo… – y empezó a llorar muy discretamente -. ¡Estoy muy arrepentido de lo que le hice a Sakura! Te juro que no sé porqué lo hice y tampoco porqué no me pude controlar. Yo la quería, ¿sabes? Y no podía soportar ver cómo se consumía día tras día pensando en ti.
- La verdad es que ya me da igual lo que le hayas hecho y lo que le hayas dejado de hacer – dijo Sasuke en un tono muy resentido que jamás Naruto había conocido -. Me ha dejado y creo saber porqué. Naruto, ¿tú no tendrás por casualidad nada con ella?
Naruto se puedo impresionado. ¿Cómo podía creer que él, precisamente él, fuera mejor que Sasuke? Sakura siempre le había rechazado y había preferido a Sasuke antes que a él, pero que el propio Sasuke llegara a pensar una barbaridad como aquella, lo llenaba de estupor. Sabía la verdad, de hecho, el propio amante de Sakura se la había explicado, pero si se la contaba a Sasuke, lo más probable era que no le creyera y que dijera que era una mentira para encubrirse.
- No. Sé quién está con ella, pero si te lo digo, sé que no me creerás.
- Entonces, tienes dos alternativas. O ayudarme a descubrirlo, u obligarte a decirme quién es.
Naruto no tuvo que pensar demasiado para elegir. Decidió ayudarle a que lo descubriera por sus propios medios, pero desconocía las intenciones de Sasuke.
- Muy bien. Entonces, este es mi plan. Como la parejita vive en el mismo pueblo que nosotros, entonces, me imagino que alguna vez tendrán que ir a cenar a un restaurante. Pero no uno cualquiera.
- ¿Qué quieres decir, Sasuke?
- Sólo hay un restaurante en el pueblo, y para descubrirlos, tenemos que hacernos pasar por novios.
- ¿¿¿QUÉ??? – dijo Naruto a punto de pegar a Sasuke -. Mira ahí afuera, tienes cientos de chicas que tienen fantasías contigo casi todo el día, y yo, que no quiero nada de ti tengo que hacer eso. ¿Estás loco o te lo haces?
Sasuke miro a Naruto con una mirada que jamás había visto en el ojinegro y luego, le respondió a su razonamiento.
- Vamos, Naruto, si lo más que vamos a hacer va a ser besarnos con lengua. ¿O acaso te creías que te iba a llevar a la cama, dobe? Pero si tú quieres, a mí no me importa…
- ¡Estás loco, Sasuke! Mira, ¿por qué no buscas a Hinata? Vive por aquí cerca.
- Hinata sólo aceptaría si tú fueras el falso novio, y el falso novio tengo que ser yo, así que no te queda otra opción. Además, tú y yo tenemos experiencia. ¿O no recuerdas el día que nos conocimos?
Naruto se sonrojó al recordar el beso accidental que le dio a Sasuke aquel día. La verdad era que no se le habían podrido los labios, como él había dicho, sino más bien lo contrario. Por mala suerte, Sasuke vio como Naruto reaccionó al comentario, y la verdad fue que él también se sonrojó un poco.
- Mejor que empecemos a practicar. Tenemos que ser creíbles.
Naruto se quedó inmóvil después de oír aquella frase. ¿Sasuke sin hacerle ningún comentario del tipo “Te gusto, ¿eh, dobe?”? No, algo diferente. Y lo peor era que él había reaccionado igual al recordar el incidente.
- ¿Te importa si yo soy el hombre?
- Sasuke, no me digas que tú y yo, ahora…
- No. Sólo para mandar un poco.
Sasuke mantuvo sentado a Naruto en el sofá, y entonces, empezó a acercarse lentamente a su cara, y poco después, lo besó. Ese beso había sido un beso casto. Era como si la única intención de ese beso fuera quitarle el miedo a Naruto.
- ¿Ves? No pasa nada, dobe.
Naruto seguía un poco asustado, y entonces, como Sasuke había notado su miedo, se sentó en el sofá y se colocó a Naruto sobre él. El chico estaba alucinado. ¿Cómo podía hacer eso el Sasuke Uchiha que él conocía? No, el Sasuke que él conocía no haría eso por nadie.
- Vamos. Aprovéchate de mí. ¿Qué quieres? ¿Qué te lo ponga más fácil?
Entonces, Naruto empezó a césar a Sasuke tímidamente en la boca, como si le estuvieran obligando. Sasuke tuvo que tener bastante paciencia, porque parecía que Naruto tardaba en coger confianza con los labios del Uchiha. Tras largo rato besándole únicamente con sus labios, se atrevió a hacerlo con su lengua. Cuando se acercó a Sasuke, comprendió enseguida el motivo por el cual el ojinegro se había hecho el indefenso.
Sabía que ese beso era el único que el Uchiha se dejaría dar, y que después, no sabía cómo, empezaría a jugar con él con no muy buenas intenciones.
Entonces, Naruto trató de aprovechar el momento y saboreó lentamente la boca del Uchiha. La verdad era que el ojinegro se estaba dejando dominar bastante bien, pero justo cuando quería juguetear con su lengua, Sasuke reaccionó.
Se separó de la boca del ojiazul, lo sentó otra vez en el sofá, y entonces, empezó a besarle en el cuello con gran ansia.
- Sasuke, dijiste que sólo besos, y que yo sepa, tocarme en el muslo no es un beso.
Sasuke siguió besando a Naruto, y cuando terminó, le respondió.
- Naruto, no sé porqué, pero me gustas. Por eso volví junto a Sakura. Para olvidarme de ti.
- ¡Sólo te gusto por el sexo, y créeme, soy más que un consolador! Tengo sentimientos, ¿sabes? Aunque no debería de sentir nada por alguien como tú.
En ese momento, Naruto empujó a Sasuke tan fuerte que éste se cayó al suelo, y después, se fue de su casa diciendo: “Cuando sepas lo que sientes por mí, avísame”.
Sasuke se había quedado impresionado. Sobre todo por aquello que dijo Naruto. Aquellas palabras le dejaron como si estuviera flotando en una nube. ¿Acaso Naruto sentía algo por él? ¿Qué clase de sentimientos? Ni él mismo se había dado cuenta, pero había empezado a llorar ligeramente.
Naruto quería hacerle una visita a la única persona que sabía que le comprendería: yo. Se acercó muy tímidamente a mi puerta, y poco después, se decidió a tocar. Entonces, fue cuando le abrí.
- ¡Naruto! ¿Cómo estás?
- Hola, Hinata… – me dijo cabizbajo.
Lo vi bastante mal. Me dio la impresión de que había llorado. La verdad es que me sentí halagada porque me eligió en ese momento como amiga, pero me dolió verlo llorando.
- Pasa, Naruto. No creo que sea muy buena idea que te quedes en la puerta.
Se sentó junto a mí. El pobre estaba destrozado… Tanto, que cuando pasaron unos segundos, se echó a llorar.
Le empecé a preparar té mientras se desahogaba. Mientras lo hacía, traté de imaginarme lo que le había pasado, pero no se me ocurría nada bueno para semejante reacción.
Cuando terminé de hacer el té, le dejé delante una taza, después, solté la mía y luego, le abracé e intenté consolarle
- ¿Por qué lloras?
- Yo… Yo… Me han usado.
- ¿Quién?
- Sa… Sas… Sa… Sasuke.
- ¿El Uchiha?
- Sí.
Eso me cogió por sorpresa. ¿Sasuke usando a Naruto? ¿Para qué? La verdad era que me estaba empezando a asustar, así que esperé a que se relajara para empezar a preguntarle.
- ¿Qué ha pasado exactamente?
Y entonces empezó a contármelo todo, desde que entró en su casa hasta que salió gritando. Me quedé bastante impresionada por la historia en general, pero sobre todo, el momento en el que Sasuke se dejó domar por Naruto. Jamás llegué a comprender esa cabecita, que siempre era pura testosterona, y menos, las acciones que hacía.
- Naruto, creo que está enamorado de ti.
- ¡Puag! ¿Ese Sasuke-hentai enamorado? ¿De mí? No lo creo…
- Si no te da tanto asco. Lo besaste, ¿verdad? ¿O eso era mentira?
- ¡Está bien! Sí, le besé, pero después ya sabes lo que pasó. ¡Me quería usar para desenmascarar al nuevo novio de Sakura!
En ese momento, sonó el teléfono. Me levante para atender la llamada, y cuando estuve cerca del teléfono, descolgué. No tuve que imaginarme siquiera quién era.
Sabía que era Sasuke.
- Hola, Hinata. ¿Está Naruto por ahí?
- Sí. ¿Te paso con él?
- Sí.
Puse un momento la mano en el micrófono del teléfono, y después, le pregunté si quería ponerse.
- No. Después de lo que me hizo, no quiero ni hablarle.
- No sé si te importa, pero por la voz parece triste. Es como si se hubiera arrepentido de lo que te hizo.
Me dijo que no, así que seguí hablando con Sasuke.
- He intentado convencerle, pero no quiere ponerse.
- No importa, sólo era para decirle si no le importaría ir a mi casa otra vez.
- ¿Para qué?
- Necesito hablar con él.
- Se lo diré, ¿vale?
- Adiós, Hinata.
Entonces, colgamos. La verdad, no sabía si decírselo o no. Después de aquella llamada, estaba totalmente convencida de que Sasuke estaba enamorado de Naruto, y que por fin se había dado cuenta. Sería por el empujón que le dio y por la frase que le dijo después.
Me di cuenta de que lo mejor era avisar a Naruto. Sabía que aquello iba a salir bien. Sólo tenía que juntarlos esa noche aunque fuera a la fuerza.
- Naruto, Sasuke me llamó para decirte que vayas a su casa.
- No quiero ir.
- Si te ha llamado es por algo. Está enamorado, créeme. ¿Tú que sientes por él?
- Yo… La verdad es que no lo sé.
- Lo besaste, y sé que gustó por la forma de contármelo.
- Reconozco que me gusta un poco – dijo rascándose la cabeza y poniéndose bastante rojo.
- Naruto, escúchame – dije bastante seria -. Te aconsejo. No, te ordenó que vayas. Conozco el carácter de los hombres mejor que el mío propio.
- ¿Y por qué tendría que ir?
- Está enamorado de verdad, y si me haces caso, saldrá todo bien. Y tranquilo, que esta noche no habrá sexo. Mañana, a lo mejor, pero hoy te puedo asegurar que no.
- Todo eso que me has dicho… ¿Es verdad?
- Sí. Espero que te vaya bien.
- ¡Vale! ¡Entonces me voy! ¡Adiós, Hinata!
Naruto se fue muy contento de mi casa. Parecía que mis palabras le habían convencido, aunque no estaba tan convencida como aparentaba de lo que dije. Como antes dije, jamás comprendí a Sasuke.
Cuando llegó, tocó en la puerta, pero no tuvo que esperar. Sasuke estaba al otro lado esperándolo. Estaba ansioso por ver al rubio, y se le había notado cuando abrió la puerta.
- Hola, Sasuke.
- Hola, mi kitsu… ¡Digo! Naruto.
- ¿Que decías?
- ¡Nada, nada! – dijo Sasuke muy sonrojado.
Pasaron hacia el sofá de nuevo, y cuando se sentaron, Sasuke empezó a hablar.
- Naruto, sabes que soy un hombre de pocas palabras, pero ahora es cuando las necesito. No sé porqué, pero empezaste a gustarme. La verdad es que eso no me importaba, pero… ¿Cómo demonios podía ser que yo, el chico más popular de la escuela era gay? La verdad, estuve llorando muchas noches por eso, hasta que se me ocurrió la solución perfecta: emparejarme con cualquier chica, concretamente, con la que pasara más tiempo.
- Y esa era Sakura.
- Fue demasiado fácil. Le pedí ayuda a Kakashi, eso sí, sin mencionarle a Sakura. El caso es que él supo que iba a por ella, y para ayudarme, me pasó todos sus mangas eróticos. También me dio consejos para conquistarla, y así, conseguir mi objetivo. Como Sakura estaba obsesionada, no tuve que hacer casi nada. Un par de miradas, algún que otro roce accidental, y después, preguntarle sí quería que fuéramos novios.
- ¿Y…?
- Después… Después… – empezó a llorar el Uchiha -. ¡Después tuve que hacérselo! Yo no quería, pero no podía hacer nada.
- Tranquilízate, ¿vale? Eso ya se acabó.
Cuando Sasuke se tranquilizó, siguió contando su historia.
- Cuando acabé, le confesé a Kakashi que yo no quería a Sakura, que yo amaba a otra persona. No sé como pude soportarlo…
- Sasuke, ¿por qué? Yo también te quería, y te sigo queriendo.
- ¿De verdad? – dijo Sasuke secándose las lágrimas.
- Si no te quisiera, nunca te haría esto – susurró Naruto mientras se acercaba lentamente a los labios del ojinegro para besarlos con pasión.
Sasuke entreabrió sus labios esperando a la lengua de Naruto. En ese momento, era lo único que deseaba.
Quería sentir dentro de su boca la lengua del hombre al que amaba, quería hacerle el amor allí mismo aunque los viera todo el mundo, incluida Sakura, y por si todo esto fuera poco, lo que más quería era pasar toda la noche con él, y por la mañana, cuando estuvieran dormidos, quedarse abrazado a Naruto, sintiendo que por fin era un hombre feliz. – Naruto, te amo. Sé mi koi, te lo suplicó – dijo el ojinegro mientras se separaba de los labios del ojiazul y acercaba los suyos a las orejas del rubio.
- Sasuke, yo también te amo – dijo Naruto susurrando mientras abrazaba a Sasuke -. Claro que quiero ser tu koi. Es lo que quiero desde que te conozco.
- Si no fuera porque mañana tengo que trabajar, te haría el amor aquí mismo. Tengo que descansar para hacer bien mi trabajo. ¡Ah! Mañana por la noche podemos salir. Iremos al restaurante a comer ramen
- ¡Gracias, Sasuke!
- No hace falta que me llames por el nombre entero. Si quieres, llámame sólo Sasu. ¿Quieres dormir conmigo?
- Abrazados. Si no, me iré a dormir al sofá.
- La verdad es que yo también quiero dormir abrazado.
Los dos se fueron hacia la habitación, se desnudaron hasta quedarse en ropa interior y se metieron en la cama. Cuando estuvieron bien tapados y abrazados, Sasuke empezó a hablar.
- ¿Sabes que no me dejaste acabar mi historia?
- Perdona, Sasu. ¿Es interesante?
- Creo que sí.
- Entonces, cuéntala.
- Después de confesarle a Kakashi que era gay, me aconsejó que dejara a Sakura y que fuera a por quién realmente quería. Le pregunté por qué me recomendó eso y me dijo: “Tú me has confiado un secreto muy profundo, así que yo te debo confiar otro secreto”. En ese momento, me dijo que estaba completamente enamorado de Sakura, pero que no se atrevía a declararse porque sabía que le rechazaría. Ahora, me alegra saber que Sakura ha encontrado a alguien que la quiere de verdad, pero espero que si ese alguien es Kakashi, jamás le diga que estuve con ella para ocultas mis sentimientos.
- Sasuke, yo sé quién es el novio de Sakura. Es Kakashi. Lo supe mientras le espiaba para saber dónde estabas o si seguías con Sakura.
- ¿Por qué no me lo dijiste? Te hubiera creído.
- Es que no lo dije por eso. Creía que pensarías que yo estaba con ella.
- Tranquilo, no pasa nada. Finges demasiado bien, y eso es malo.
- ¿Por qué?
- Por que hasta hoy no he sabido lo que sentías por mí, pero si me lo hubieras dado a entender, aunque sólo fuera una mirada, lo habría dejado todo por ti. Por eso no te hice nada cuando fui a matarte. Me dejé engañar intencionadamente porque te amo. Si te hubiera matado de verdad, no lo hubiera podido soportar.
- Ya no me importa lo de fingir y no fingir. Te tengo sólo para mí, y eso es lo único que me importa.
- Eres un romántico, Naruto – dijo Sasuke acercándose más al chico -. Pero que pesar que si quieres sexo, no lo tendrás hasta mañana.
- ¿Ni siquiera besarte?
- Eso sí – dijo Sasuke acercándose a Naruto para besarlo con ternura.
Mientras ellos se besaban, yo iba paseando por las oscuras calles de Kumanöi, el pueblo donde vivíamos todos. Estaba triste. Era desesperante lo que me ocurría. Yo, a mis dieciocho años de edad, y aún no había conocido el amor. Todos, incluso Naruto, ya tenían a alguien.
Yo aún seguía sola. De hecho, ni siquiera había dado mi primer beso, algo vergonzoso en alguien de mi edad en estos tiempos. Estaba tan triste por eso, que por primera vez en mi vida me aventuré a entrar en un bar para emborracharme y así olvidar mis penas.
Entré en el primero que encontré, y la verdad que no era gran cosa. Casi todos los que estaban dentro eran los típicos fracasados que hacían lo mismo todos los días para negarse su mismísima existencia. Además, estaba lleno de… Bueno, señoritas de compañía, ya me entendéis.
Acudí rápidamente a la barra del bar y le pedí al camarero whisky. Un chico que estaba a mi lado se quedó mirándome como alienado, sobre todo después de ver cómo me bebía el vaso de whisky de un sólo trago.
Me mareé bastante, tanto que casi me caigo al suelo. Pero no lo hice. Aquel chico me había agarrado antes de caer. Me quedé mirándolo a los ojos como una tonta. Eran los ojos más bonitos que había visto en mi vida, azul cielo, ni grandes ni pequeños.
Creo que él también se quedó atontado con los míos, porque aún tengo la sensación de que ese momento duró horas.
Me llevó a una de las pocas mesas que había libres y me sentó. Después, se sentó frente a mí y empezamos a hablar.
- ¿Qué hace una mujer como tú en un antro como éste? No serás puta, ¿no?
- ¿Quién? ¿Yo? No, se confunde.
- ¿Entonces? ¿Penas de amor?
- Sí… – suspiré amargamente.
- La verdad es que yo también… ¿Te importaría decirme cómo te llamas?
- Hinata Hyuuga.
- Mmm… Te recuerdo de algún sitio… ¡Ya lo tengo! Los exámenes de chuunin de hace seis años. Soy Gaara del Desierto.
- Yo también te recuerdo. No has cambiado casi nada.
- Tú sí has cambiado. Eres una mujer preciosa.
- Gracias – dije bastante sonrojada, tratando de evitar esos ojos azul cielo que tenía.
En ese momento, se acercó una fresca hacia donde estábamos, y entonces, se pegó a Gaara como si la vida le fuera en ello.
- ¿Qué te pasa, hombretón? – decía mientras le pasaba sus senos de silicona por la cara -. ¿La nena de ahí – refiriéndose a mí – no te da marcha?
- Déjame, Gandreena. No me interesan los buitres. Aunque tengan nombre de golondrina.
La aludida se retiró bastante ofendida mientras le decía a Gaara gay y todos sus sinónimos.
- ¡Bah! Odio a las rameras… Dicen que te aman… Ya, cuando les das un billete de 500 lunas. Yo no soy de esos hombres.
Me quedé bastante sorprendida al oír esa frase. ¿A qué clase de hombres se refería Gaara? Me costó entender la frase, pero cuando quise responder, se había levantado de la mesa. Cuando volvió, traía un paño húmedo, y después, me lo colocó en la frente.
- Se te va a subir el alcohol a la cabeza, y eso es malo.
Le di las gracias e intenté enfriarme, pero la buena intención no dio resultado, porque minutos más tarde me desplomé.

~ por Reika Haiducci en 08/07/2007.

4 comentarios to “No dejaré que te vayas – Parte 6: Dolorosamente tuyo”

  1. esta buena pero me gusta mas la pareja de sasuke y sakura, la de sakua con kakachi se ve algo rara. pero igual te felicito

  2. son puras tonterias eso de que sakura deja a sasuke y se va con el estupido de kakashi AH! OYE POR SIERTO SABES HASER HISTORIAS POR QUE SEVA QUE TIENES QUE ENTRAR EN LA REALIDAD COMO SE TE OCURRE PONER ESTAS PORQUERIAS QUE NI SIQUIERA SE VOLVERAN REALIDAD ¿SABES? e visto otros que a nadie le gustan pero este BUENO TE FELISITO POR HASER LO MAS MEDICRE QUE E LEIDO Y SI TE DICEN QUE ESTUVO BIEN ES POR NO SER SINSEROS LA VERDAD ES QUE TODOS MENOS TU QUERMOS QUE SASUKE SE QUEDE CON SAKURA por faaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!! si que das pena espero que ya no ensusies mas las sagradas paginas de naruto ¡¡¡¡¡NO VUELVAS A HASER OTRA!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡ES REPUUGNANTE!!!!!!!! ya ves lo que dicen todo se parese a su dueño

  3. bueno este capitulo si me sorprendio lo de que sasuke es gay jajaja pero igual es divertido y no son tonterias eslo que tu te imaginas y con eso basta y aunque digan que sakura se ve rara con kakashi el si la ama no agas caso de nada y tu escribe lo que quieras suerte bueno bye
    ATTE.ALE SAKU

  4. ami me encata la historia comence a leer est fic hace poco y la verdad a misi me gusta la pareja sakura y kakashi no le des inportancia a lo que dicen los demas tu trabajo es exelente yo ¨te felicito¨

Escribe un comentario