No dejaré que te vayas – Parte 3: La llamada salvaje de la lujuria
Banda sonora de No dejaré que te vayas
Never let you go – Dima Bilan
Sasuke y Sakura ya habían llegado a aquel lugar que tanto habían soñado. No era una villa oculta como la suya, sino un pequeño pueblo lejos de su pasado.
Su vida como pareja era la que muchos habrían deseado: compartían todo su tiempo haciendo cualquier cosa. Daba igual lo que hicieran, porque siempre estaban a gusto el uno con el otro. Hasta una noche de luna llena.
Sasuke ya se había dormido, pero Sakura no podía. No podía estarse quieta ni un momento. Era como si sintiera unas punzadas en el vientre que la obligaban a despertar a Sasuke, quitarle su pijama, empezar a lamerlo todo… Pero debía de tener algo de caridad. Al día siguiente debía de ir a trabajar para ganarse el pan que debían comer.
De repente y sin previo aviso, sintió unos brazos alrededor de su cintura, y cuando estuvieron bien aferrados, esos brazos la levantaron y se la llevaron de la habitación. En un primer momento pensó que era Sasuke para sorprenderla, pero no era así.
Cuando llegaron a la sala de estar, aquel hombre la soltó en el sofá y empezó a lamerla por todo el cuello. Parecía que tenía demasiada prisa por complacer a Sakura, y así era, porque mientras con una mano la abrazaba por la cintura, con la otra se deslizó bajo su pijama y empezó a acariciar sus senos.
Sakura se sentía muy sucia por dentro. ¿Pero por qué rayos se estaba dejando por ese desconocido? Era verdad que deseaba sexo, pero con Sasuke, no con ese que la estaba lamiendo.
De repente, la abrazó con mucha fuerza, la besó con una pasión infinita y la colocó cómodamente en el sofá. Mientras Sakura estaba sentada, el hombre la siguió besando. Le abría las piernas delicadamente para acariciar con su atributo la feminidad de Sakura.
Aunque la tela de la ropa interior estaba de por medio, Sakura podía notar cómo estaba su acompañante. Tan sólo de imaginar cómo trataba de quitarle el pantalón de su pijama para después quitarle su pequeño tanga y empezar a lamerle aquellos labios, acariciarle las nalgas, usar de nuevo aquella lengua para torturarla… Su mente no podía quitarse de encima aquellos pensamientos, y tanto ella como ese hombre notaron los efectos.
Entonces, dejó de besar a Sakura en la boca para susurrarle, mientras seguía moviéndose como si ya fuera suya.
- Tranquilízate. Pronto serás mía.
Sakura no reconoció aquella voz, pero era tan seductor lo que decía… Desde el momento en el que la cogió en brazos supo lo que iba a pasar, y no se había equivocado. Tuvo la tentación de preguntarle quién era, saber quién era el que había conseguido por unos minutos borrar a Sasuke en la mente, corazón y cuerpo de la chica, pero ese hombre fue más rápido.
- No te voy a decir cómo me llamo, pero sí lo que voy a hacer. Voy a hacerte mía. Vamos, sé que lo deseas. ¿Acaso no te excita el miedo a que Sasuke te encuentre, mi putita?
No podía mentir, ni a sí misma ni a su poseedor. En lugar de tener cierto sentimiento de culpa y remordimiento de conciencia, como sería lo lógico, se imaginaba una y otra vez a Sasuke entrando en el salón, encendiendo la luz y viendo todo lo que había ocurrido mientras dormía.
- Relájate y disfruta. Ya tendrás tiempo para fantasear.
En ese momento, empezó a quitarle la ropa. Los pantalones del pijama se quedaron tirados en la olvidada penumbra del salón, y pasó exactamente lo mismo con la ropa interior. Poco después, Sakura notó la ardiente lengua de su amante dentro de su humedísima vagina. Era como si estuviera dentro de ella, pero de una manera más pervertida.
Hacía el enorme esfuerzo de no gemir, no por no demostrarle a su particular invasor que ya era suya, sino para no despertar a Sasuke.
Se mordía el labio de una manera muy seductora. Por lástima, el hombre no la podría ver. Mientras, una de sus manos retenía su cabeza en su punto débil, y la otra, agarraba uno de sus durísimos senos.
Cuando se dio por satisfecha, liberó a su particular esclavo de su propio deseo, y entonces, sin necesidad de rogar, Sakura dio el siguiente paso. Lo tumbó en el sofá, y entonces, empezó a lamer su pene.
- Te lo has buscado, hombretón.
- Tú sí que te lo estás buscando, putita.
Y Sakura lamió el alargado órgano como si fuera el fin del mundo, cosa que agradó. Agarró fuertemente la cabeza de Sakura con las dos manos. Le encantaba lo que estaba haciendo. Creía que Sakura era la típica mosquita muerta que se dejaría a la mínima de cambio, pero ella no era así. Le gustaba dar y recibir, sentirse esclava por unos momentos y sodomizar en otros. Así era ella. Salvaje.
- Deja lo mejor para el plato fuerte, Sakurita.
Y así hizo. Empezó con el plato fuerte. Lo sentó en el sofá, se colocó sobre él, y dejándole que le penetrara, le empezó a cabalgar.
- Seré una putita, pero esta putita quema demasiado.
El hombre la agarró por las caderas y la movió con el frenesí de su lujuria y hombría combinados.
- Confiesa, cerdito. ¿Haces esto porque te gusto?
- No. Te amo, Sakura. Desde hace demasiado tiempo. No te mereces a alguien tan cobarde como para matar a su mejor amigo. ¿Qué opinas de mí?
- Me encantas, pero quiero saber quién eres.
- Eso ya lo arreglaremos más tarde, pero tú disfruta, que yo pongo el resto.
Ese hombre la besó, una y otra vez, con tanta decisión que incluso llegaba a asustar. En su lengua aún perduraba de una manera muy sutil el sabor de sus fluidos. Era tan excitante saborearse a sí misma, serle infiel a Sasuke, sentir que ya era de su amante… Había demasiado placer en su cuerpo como para poder reprimirlo, pero aún así hacía esfuerzos sobrehumanos para guardárselo.
Era como si aquel hombre conociera todo lo que deseaba secretamente, y luego, usarlo para satisfacerla. Cada vez pensaba más en su amante, y a la misma vez, abría sus piernas cada vez un poco más. Quería sentirlo tan dentro de ella que le encantaría confundir a su alma y hacerle creer que ellos dos eran sólo uno, que era la otra mitad que había estado buscando toda su vida y que casualmente había encontrado en una noche de luna llena en la que la lujuria que sentía le hacía sentir el dolor y el daño de ser ignorada por el ser que amaba.
- No me preguntes por qué, pero ya no pienso en Sasuke.
- ¿Qué sientes ahora?
- No lo sé.
Cada vez era más fuerte el contacto entre ambos. Mientras el hombre la abrazaba y la acariciaba, Sakura le besaba incluso con más pasión con la que él lo hacía. Sentía dentro de ella que junto a él estaba su destino, que estaba ciega junto a Sasuke y que en ese momento se había descubierto a sí misma.
Era el primer encuentro frente a frente entre lo que deseaba su alma y lo que tenía, y sin ánimos de mentirse a ella misma, sabía que iba ganando el deseo.
El amor de ese hombre era como la droga más dura que se puede llegar a concebir. Con poca cosa ya quedaba enganchada, y cada vez quería más y más, y aunque tuviera toda esa droga en su poder, nunca, jamás, sería suficiente como para sentirse satisfecha. Quería estar toda la vida amada por ese hombre, sentirse acorralada por esos brazos tan fornidos, notar el sabor de su lengua dentro de ella una y otra vez. No le importaba morir en sus brazos si esa loca fantasía de loca recién enamorada se pudiera cumplir.
- Te amo, Sakura. Y sé que tú también.
- No sé quién eres, pero yo también te amo.
- Lo sabrás cuando crea que estés preparada. Sería demasiado impactante si te lo dijera ahora mismo.
- ¡No! ¡Quiero saberlo YA!
- No, Sakura, aún no estás preparada. Y no grites. Sasuke se va a despertar.
Se había olvidado de Sasuke por completo en aquella noche que se le hizo tan corta. Aquellos besos la habían desquiciado por completo, pero aún así se sentía feliz.
- Vaya… Ya queda poco para el amanecer. Debo irme, pero antes, te ayudaré a vestirte.
Tuvo ese pequeño detalle con la joven. Buscó el pijama y la ropa interior en la oscuridad de la sala y se la puso lentamente, sin olvidarse de acariciarla suavemente. Cuando acabó, le dio una carta y la besó en el cuello.
- Ábrela cuando estés sola. Respóndeme si lo que ha pasado esta noche ha significado algo para ti. Si no lo haces, lo entenderé perfectamente y te dejaré en paz. Ahora, vete a la cama y duerme. Si Sasuke te ve despierta, sospechará.
Y se fue, dejándola a solas con su conciencia y aquel papel. Se escurrió entre las sombras de la sala y se fue a la cama que compartía con Sasuke. Ya no sabía qué pensar después de lo que había pasado.
Sasuke era el compañero ideal, pero ese otro hombre representaba con perfección los deseos más profundos que sentía. Era como colocarla entre la espada y la pared. Se negaba a sí misma que ese hombre le había hecho sentir cosas que creía que sólo eran una utopía.
En ese momento, sonó el despertador, y fue cuando Sasuke se despertó. Sakura fingió estar dormida, pero no era así. Lo primero que hizo Sasuke fue apagar el despertador, para después, acercarse a Sakura y darle un pequeño beso de buenos días.
- Hola, bellísima. ¿Qué tal has dormido?
- No he podido dormir – dijo fingiendo -. Me dolía mucho la barriga.
- ¿Y por qué no vas al médico?
- No es nada, esto me pasa todos los meses.
- Descansa. Tanto dolor no es bueno para una rosa como tú.
En una situación normal, Sakura se habría sentido halagada, pero en esa ocasión estuvo como si no lo hubiera escuchado. Sasuke no le dio importancia, así que se fue al baño a vestirse.
Media hora después, cuando Sasuke se fue a trabajar, Sakura abrió la carta y empezó a leerla.
“Hola, Sakura. Si tienes esta carta entre tus manos, es que lo que siento por ti ya se ha consumado.
Quiero que me disculpes por haber sido tan cobarde por ocultarme, pero si hubieras sabido quién soy entonces, lo más seguro era que me rechazaras.
Siento este amor tan profundo por ti desde que te conozco. He hecho mucho por ti, tal vez demasiado, pero eso te ha hecho crecer en todos los sentidos.
Cuando te miro a los ojos, me veo a mí mismo en un bosque de cerezos en flor, y de repente, te encuentro allí, desnuda, cubierta por algunos pétalos caídos. Entonces, yo siempre me acercaba a ti y te empezaba a quitar los pétalos con mi lengua. Notaba cómo se te ponían de duros los pezones en mi boca, y cómo te emocionabas cada vez que jugaba con tu ombligo. Lo mejor de todo era cuando te hacía mía. Tú seguías allí, tumbada en el césped que había bajo aquellos cerezos.
Recuerdo cómo si hubiera pasado realmente lo que viene a continuación. Me pedías una y otra vez que no parara, y gritabas mi nombre sin descanso de puro placer, sintiéndote esclava mía en mi fantasía. Y yo no paraba nunca. La realidad era demasiado dolorosa como para volver a ella. Quería hacerte mía, sentirme como si ya lo fueras, y esta noche, por fin he sido un hombre feliz.
Aunque muchas mujeres han pasado por mis brazos, me han jurado amor eterno y me han querido más de lo que te puedas imaginar, he renunciado a todas ellas por ti. Puede que lo nuestro sólo llegue a ser un amor prohibido, pero si tú quieres que esto sea algo más, por mi parte lo será.
Me hubiera encantado ver tu cara de placer, pero la oscuridad me lo impedía. No sabes cómo me sentí de orgulloso cuando noté que ya llegabas. Como me imaginaba, eres muy salvaje. Una mujer en toda regla. Sé que eres todo lo que deseo. Delicadeza y fuerza, pasión y romanticismo, y lo más importante, libre y atada.
Si deseas seguir con esta aventura, ven cuando se ponga el sol al acantilado del faro. Allí estaré, y si decides no ir, lo entenderé. Ya encontraré a alguien que me ame si eso ocurre. Esa es la respuesta que me debes dar. Si me amas, ve. Me despido de ti hasta lo próxima vez que nos veamos.
Te ama
Lobo Solitario
P.d. Tranquila, si decides estar conmigo y no tienes fuerzas para dejar a Sasuke, esconderemos lo que sentimos hasta que tengas valor.”
Sakura cerró el papel y lo dejó cerca de su corazón. ¿Quién podía ser el que le había hecho todo eso? ¿Y por qué al principio parecía que la quería violar? ¿Acaso llamarle “mi putita” era parte del luego sexual? Tenía demasiados interrogantes en la cabeza, pero el deseo que había nacido en ella era más poderoso que la más convincente de las razones. En ese momento, decidió más enérgicamente que nunca lo que iba a hacer: iba a ir a esa cita costara lo que costara.
A la misma vez, en un lugar entre la villa oculta de la hoja y el pueblo donde vivían Sakura y Sasuke, un rubio hacía un comentario estúpido.
- ¡Qué tonto es Sasuke! Dejarse engañar por la técnica del cambiazo… Es un perdedor.
Aquel rubio estaba siguiendo el rastro de aquellos ninjas, y por suerte o desgracia, lo encontró.
- ¡Tonto, pero tonto! Yo, Naruto Uzumaki, ¡le voy a bajar los humos a ese descerebrado! ¡Vaya que sí!

mola muchooooooooooooo pon una conti
mira esta mas omenos por que yo quiero que sakura se quede con sasuke osea esa es la pareja ideal pero la verdad no me gusto mucho pero la neta est a bueno
digo lo mismo no me gusta q sakura tenga un amanante y la verdad se supone q es sasusaku no saku¿? Eso no yo soy 100%sasusaku
la trama es buena bueno ami si me gusto que sakura tuviera un amante porque ese hombre la hizo sentir muy especial y sasuke no lo pudo lograr lo unico que no me gusto fue que la llamara putita y luego le dice que la ama como que eso no queda bueno esta chida
sige escribiendo bye te cuidas
ATTE. ALE SAKU
Q buena sige con la historia pero acela más interesante es una recomendasion
esto .ola ante todo a mi si me gusto mucho pues yo tambn soy de las personas q inventa historias pero no las escribo en un sitio web ya q no me da tiempo pero yo se kiern es el amante de sakura…lo se xq a mi se me a ocurrido varias historias de eios 2 juntos es mas me gusta mas esa pareja q la de sakura i sasuke!! pues el LOBO SOLITARIO no les suena a alguien puess….no kiero se agua fiestas pero es “KAKASHI HATAKE”..!!♥